Si alucinás explosiones después del Call of Duty estás sufriendo un síndrome
La adicción a los videojuegos, analizada en El Interactivo por una profesional de la salud, puede inducir problemas como aislamiento social, dificultades académicas o laborales, problemas de salud física y mental, y conflictos familiares.
Si después de haber pasado toda una tarde jugando al Tetris cerraste los ojos y seguiste viendo las piezas caer o si estuviste hasta la madrugada jugando a 'Call of Duty' y creés escuchar explosiones en la calle, hay una buena noticia: no te estás volviendo loco, solo padecés un síndrome.
De hecho, lo que estás experimentando es un fenómeno psicológico con nombre propio, descubierto y estudiado por la psicología contemporánea: síndrome gamer.
En este caso, el término "gamers viciados" se refiere a jugadores que tienen una adicción o dependencia a los videojuegos, y bajo un tamiz social y coloquial, describe a personas que dedican una cantidad excesiva de tiempo y energía a jugar, a menudo en detrimento de otras áreas de su vida.
Según los profesionales de la salud especializados en el síndrome gamer entre el 82% y el 96% de las personas que juegan a videojuegos lo han experimentado alguna vez.
Con el síndrome gamer no que estás perdiendo la cabeza, tu cerebro ha creado asociaciones.
El término "viciado" implica una fuerte dependencia, similar a una adicción. Esto puede manifestarse como dificultad para controlar el tiempo de juego, experimentar síntomas de abstinencia cuando no se puede jugar, y priorizar el juego sobre otras actividades importantes.
Diferencia de "apasionado":
Si bien todos los "gamers viciados" son apasionados por los videojuegos, no todos los jugadores apasionados son "viciados". La diferencia radica en la intensidad y las consecuencias de la dedicación al juego.
Implicaciones:
La adicción a los videojuegos puede llevar a problemas como aislamiento social, dificultades académicas o laborales, problemas de salud física y mental, y conflictos familiares.
Comunidad en línea:
Existen comunidades en línea, como VICIADOS CON SOLERA en YouTube, donde jugadores comparten sus experiencias y estrategias para disfrutar de los videojuegos de manera más saludable.
El síndrome gamer que traspasa los mandos (joystick) del juego
Básicamente, el Game Transfer Phenomena (o GTP por sus siglas) describe cómo ciertos estímulos de los videojuegos (sonidos, imágenes, rutinas o pensamientos) pueden seguir manifestándose en una persona una vez que ha dejado de jugar.
Se puede presentar de muchas formas: ver interfaces del juego en la vida real, oír sonidos o música del videojuego como parte del mundo real, o incluso reaccionar automáticamente como si todavía se estuviera dentro de ese mundo digital.
Algunos jugadores, por ejemplo, han afirmado haber visto barras de salud sobre la cabeza de otras personas, o haber sentido la necesidad de agacharse al oír un ruido, como si esperaran un enemigo. Eso sí, en la mayoría de los casos, las personas saben perfectamente que lo que están viendo u oyendo no es real.
Si alucinás después del Call of Duty estás sufriendo un síndrome
El síndrome gamer es un fenómeno mucho más común de lo que parece.
Débora Pedace, psicóloga, indicó en el programa El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Ciudadano News 91.7 y Ciudadano News Streaming): "Existe en muchos casos, en muchas personas, pero no está establecido como un trastorno, como algo que cuando irrumpe en la vida de la persona, comúnmente pasa a ser algo que afecta la funcionalidad de la persona cuando pasa todo el día frente a los juegos".
"La OMS lo reconoció como trastorno de uso de videojuegos, hay tres cosas básicas. Hay una pérdida de control sobre el tiempo, la persona pasa horas y pierde la noción del tiempo. Prioriza el juego sobre otras actividades porque ya le da a eso un nivel de importancia mayor", dijo.
Y añadió: "También a pesar de las consecuencias negativas, por ejemplo, en los adolescentes. Las consecuencias, ya sean adultos que pierde trabajo o pierde funcionalidad laboral, por esto, y no les importa, continúan jugando".
"Cuando estamos en grados muy elevados con este tipo de juegos, hay que tener en encender la alerta. Cuando un nene revolea una tablet hay que tener conciencia de lo que está pasando. Qué tipo de límites estamos colocando como padres. Y también en ese chico seguramente revolear el IPad cuando un juego no le sale, no arrancó por ahí, por el gamer, sino que viene de antes, son otras conductas que culminan en esto", aseguró.
El síndrome gamer que afecta a más del 80% de las personas que juegan a videojuegos.
Ante esos casos aconsejó: "Tenemos que tener ciertas pautas de alarmas o alertas de cómo hacer para observar y saber si nuestros hijos están pasados. Y lo más importante es tener en cuenta el cambio de ánimo de esta persona. Cuando se irritan, no solamente en el juego".
"Ya están irritados fuera del tiempo que pasan sin este juego. Cuando tienen el síndrome instalado y están todo el día jugando y cuando dejan de jugar porque hay un momento en el día que no están jugando, qué pasa en ese tiempo. Cómo es su reacción. Estamos viendo que no son las reacciones que antes tenían", marcó.
Advirtió que muchas veces, "hay una negación del problema. Más en los adultos. El adulto a veces se queda hasta cualquier hora de la madrugada jugando y eso hace que disminuya su ritmo académico y laboral y arrastre problemas de índole de pareja. Sobre todo laborales, con la familia, los chicos, o en lo académico, empieza a bajar el rendimiento".
Yo me cuido es para todos aquellos que entienden la importancia de preservar, mejorar o potenciar su salud mental.
"Yo me cuido", 12 estrategias para cuidar la salud mental
"Yo escribí el libro "Yo me cuido", que es para los chicos de 15 años en adelante, donde puede detenerse a leer un tiempo en el día. Es un libro de fácil lectura. Una aproximación terapéutica. Sirve como trabajo, sirve más que ir a terapia y tiene herramientas para que puedan llevarla a cabo", resumió.
En ese sentido, Pedace, aclaró que, "primero hay que entender qué hay detrás de ese juego porque muchas veces ofrece lo que no se encuentra en el mundo real. Logros, pertenencia, reconocimiento. Hay muchos adolescentes que esto no lo adquieren en la vida de adultos y buscando detrás de un juego comprender qué necesidad emocional hay detrás".
"Algo está pasando. Es importante como adultos poner límites. Tener actividades variadas. Deporte, aire libre, arte. Promovamos hacia ellos que hagan actividades de recreación fuera de la casa, fuera de lo encerrado", concluyó.