El verano está estrechamente vinculado a las vacaciones, si no hay viajes por lo menos las grandes pausas en la actividad cotidiana. Ese puede ser un tiempo para alejerse de los aparatos digitales y experimentar una suerte de "desintoxicación".
Tal vez por motivos de trabajo, o simple afición, el vínculo con la tecnología nos aleja de las relaciones personales y quizá sea el momento de ensayar actividades compartidas que nos alejen de esa dependencia reportando beneficios para la salud mental.
Para comenzar habrá que definir si esa "desintoxicación" se quiere hacer para mejorar las relaciones con la familia y también establecer cuánto tiempo se ha estado bajo la influencia de los dispositivos.
Para limitar el uso de los elementos se pueden determinar Zonas libres de tecnología como el comedor o el dormitorio; horarios establecidos, como por ejemplo, no usar dispositivos electrónicos después de las 21 y también designar días sin pantallas para desconectarse completamente.
Es aconsejable también informar a la familia, amigos o compañeros de trabajo sobre la desintoxicación digital es primordial. Esto no solo crea un compromiso adicional, sino que establece expectativas claras sobre tu disponibilidad. Por ejemplo, se les puede avisar que solo se recibirán mensajes en horarios específicos.
Como hay que llenar los espacios lo más recomendado es ocupar el tiempo en leer libros o revistas, practicar deportes o yoga al aire libre, explorar nuevos pasatiempos, como la jardinería o la pintura y también por qué no organizar salidas con amigos o familiares.
Pero a veces es imposible desconectarse totalmente con la tecnología, entonces se puede intentar modificarla manera en cómo se interactúa con la tecnología. Por ejemplo, desactivar las notificaciones innecesarias, organizar las aplicaciones en carpetas para reducir el acceso fácil y utilizar el modo "No molestar" durante ciertos periodos del día.
Seguramente pasada la pausa veraniega no hay más remedio que retomar ciertas rutinas por lo que es aconsejable reflexionar sobre lo aprendido y decidir cómo reintegrar la tecnologíaen la vida diaria. Quizás ciertos límites, como apagar las notificaciones o reducir el tiempo en redes sociales, pueden convertirse en hábitos permanentes.
No hay que esperar hasta el próximo verano para disfrutar de los beneficios de una desintoxicación digital. Otra buena práctica es considerar implementar mini desintoxicaciones regularmente, como fines de semana libres de pantallas o tardes dedicadas exclusivamente a actividades offline.