Una ciudad importante, como lo es Mendoza, requiere de un detallado diseño vial que ayude a que el tránsito sea más fluido, menos contaminante y mucho más cómodo, a medida que crece el parque automotor. De hecho, la ciudad capital de dicha provincia implementó la Red Semafórica Inteligente, un proyecto a largo plazo que en estos días da comienzo a la primera parte de su esquema total.
Luis Borrego, subsecretario de Transporte de la provincia cuyana, dialogó en El Interactivo (lunes a viernes por Ciudadano News 91.7, y Ciudadano News Streaming) para explicar los costos, pero también cuánto esfuerzo mancomunado implica semejante diseño semafórico: "El objetivo es facilitar o mejorar la fluidez en el tránsito, y también bajar los niveles de contaminación. Porque cuando un auto tiene menos frenadas y menos arranques, menos humo sube a la atmósfera. Un ejemplo es la Costanera, una de las avenidas más importantes de Mendoza", explicó al comienzo de la charla.
De hecho, la avenida Costanera (en el lado de Guaymallén) y la avenida Ricardo Videla (lado de Ciudad de Mendoza) es una de las vías más complejas. Y es allí precisamente donde se pondrá en funcionamiento el nuevo sistema, en su primera etapa. "En este caso hay un alcance de 18 intersecciones, tanto en el sentido sur - norte, como en el sentido norte - sur. En ella hay giros a la izquierda, que hacen que cuando la onda verde va en ese sentido haya que cortar el sentido inverso".
Llegar al punto de dar comienzo a una onda verde, en el caso de una avenida tan complicada, supone un trabajo milimétrico de cálculos. "Hemos elaborado el plan junto a dos empresas de monitoreo de semáforos. Son 18 semáforos, desde calle Brasil hasta la Rotonda del Avión, interconectados con el centro de monitoreo que tenemos en la Subsecretaría de Transporte. Allí se verifica el funcionamiento de los semáforos, y se les puede enviar un programa para que den los tiempos óptimos de paso para cada una de las secciones", explica Borrego.
La inversión para llegar a este plan asciende a 180 millones de pesos, un costo que seguramente dará muy buenos resultados. De esta manera, y viajando a 55 kilómetros por hora, el conductor cuenta con una seguidilla de semáforos que ahorra tiempo, combustible, y contaminación: "Esto es para la primera etapa. Se hizo una licitación en noviembre, y los resultados obtenidos en la última semana hemos quedado satisfechos. El trayecto entre Brasil y la Rotonda del Avión, en total, puede demorar unos 5 o 6 minutos", explica el funcionario.
Onda Verde: ¿para qué?
El objetivo de una onda verde es lograr fluidez y, al mismo tiempo, un tránsito ordenado y calmo, a una velocidad normal que también evita incidentes viales. "Queremos ampliar el plan a 200 intersecciones más: el área del microcentro, y parte de Godoy Cruz. En una tercera etapa vamos a llevar la sincronización a 220 intersecciones más, en el resto de los departamentos del Gran Mendoza, para obtener toda una cuadrícula de semáforos que fomenten la onda verde", amplió Borrego.
"Pero también buscamos darle prioridad al transporte público, para facilitar el traslado de las personas usando el sistema de los colectivos. Y otro detalle: esa fluidez total en el tránsito permite que los vehículos de emergencia puedan trasladar a personas. El centro de monitoreo permite aplicar una sincronización distinta para este tipo de casos: algún viaje sanitario desde el aeropuerto hasta el Hospital Central, o cuando los bomberos tengan que transitar por las vías rápidas. En ese caso se coordina una onda verde más o menos extensa, dependiendo del caso", agrega el funcionario.
Producción periodística: Daniel Gallardo.


