Julio Bárbaro, escritor e histórico dirigente peronista, no se anda con chiquitas a la hora de emitir sus opiniones, y conocidas son sus apreciaciones sobre el último proceso que lideró este partido. Pero si quedara alguna duda, afirmó que el kirchnerismo fue una etapa que achicó al peronismo, lo redujo de un movimiento nacional a una estructura provincial.
Entrevistado por Radio Rivadavia se refirió al presente del partido y el peso del kirchnerismo en su historia reciente. En ese sentido, abundó en el rol de Cristina Kirchner, la figura de su hijo Máximo y la lógica política del actual gobierno nacional: "Cristina recibió diez gobernadores y cuando se fue estaba sola. Perdimos provincia tras provincia. El kirchnerismo fue un virus que terminó en decadencia", sentenció.
Pero también en su análisis, crítico de los extremos, advirtió que sin consensos y sin un proyecto compartido no hay futuro posible para la Argentina, mientras descartó de plano la proyección de Máximo Kirchner o La Cámpora dentro del peronismo: "Sin Cristina, ni Máximo ni La Cámpora tienen posibilidad alguna de persistir en la estructura del peronismo. El talento no se hereda. Lo que necesitamos ahora es que dejen de obstaculizar el renacer de un movimiento nacional más amplio que el peronismo, que debe convertirse en un frente capaz de sumar".
Abandonar la grieta
Bárbaro también insistió en los caminos del consenso y terminar con las divisiones, afirmando que "Vivimos en una democracia de enemigos. La democracia es entre adversarios, no enemigos. Tenemos que poder construir un proyecto común. España lo logró tras una guerra civil con un millón de muertos. Acá, si seguimos en esta debilidad mental, no vamos a encontrar la salida. Fanatismos como el de Cristina o el de Milei son estériles", afirmó.
Tampoco se guardó críticas para con el actual presidente, y señaló que su gobierno "está lleno de fanatismo". Criticó que no quiera integrarse con el PRO y que se niegue a construir alianzas. "Es absurdo. Todo acto de soberbia debilita. Necesitamos un gobierno humilde, que entienda que solo tiene un pedazo de la verdad. Como decía Camus, debería existir el partido de los que no están seguros de tener razón. Sería el mío".
"La moneda no puede valer más que la dignidad del ser humano. Hoy el banco es más generoso que el trabajo. Hay que preguntarse qué país estamos construyendo", continuó el dirigente, poniendo énfasis en que los mercados no son más importantes que las personas.
"Yo soñé siempre con la unidad. Reuní a Macri con Hugo Moyano porque creía en la necesidad de que dialoguen, no porque me identificara con uno u otro. Si no hay unidad, si no hay proyecto compartido, vamos a seguir fracasando más temprano que tarde. Solo si nos encontramos en un proyecto común vamos a recuperar una vocación de patria", cerró.

