El Pentágono ha presentado al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, un "abanico más amplio de opciones de ataque" contra Irán en comparación con lo que se conocía previamente. Según informes que citan fuentes gubernamentales, los posibles objetivos militares incluyen directamente el programa nuclear iraní y diversos emplazamientos de misiles balísticos,.
Este nuevo reporte sugiere una escalada significativa en la planificación, contemplando incluso superar el alcance de los ataques aéreos que ya habían golpeado territorio iraní en junio pasado. No obstante, fuentes oficiales indican que existen opciones consideradas "más probables" por su escala limitada, tales como la ejecución de un ciberataque o acciones dirigidas contra el aparato de seguridad interna de Irán.
Diplomacia frente a "opciones muy fuertes"
A pesar de la preparación de estos planes militares, la postura oficial de la Casa Blanca mantiene una dualidad estratégica. La portavoz Karoline Leavitt afirmó que, si bien los ataques aéreos son una de las "muchas, muchas opciones" disponibles para el comandante en jefe, la diplomacia continúa siendo la prioridad para la administración Trump.
Sin embargo, el propio Donald Trump advirtió recientemente que su gobierno está evaluando "opciones muy fuertes" contra el régimen iraní, sin descartar una acción militar inminente ante la actual coyuntura. Esta postura se complementa con una política de asfixia económica sobre Teherán.
Contexto de inestabilidad
La situación interna en Irán ha motivado a los Estados Unidos a instar a sus ciudadanos a abandonar el país de inmediato. El riesgo de que las protestas internas se intensifiquen y deriven en episodios de violencia, arrestos o heridos es una preocupación latente para Washington.
Por su parte, el liderazgo iraní, encabezado por el ayatolá Jameneí, ha movilizado a sus seguidores en las calles tras denunciar supuestas actividades terroristas internas que, según el canciller de ese país, contarían con la implicación de Estados Unidos e Israel.

