En los pasillos de la justicia internacional, el nombre de Yussef Abou Nassif ha dejado de ser un misterio para convertirse en un objetivo prioritario.
Mientras la actual presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, intenta consolidar su imagen de liderazgo tras la captura de Nicolás Maduro, las agencias de inteligencia, lideradas por la DEA, han puesto el foco en la fortuna que su pareja sentimental habría amasado a la sombra del poder.
Según informes recientes, este emporio, construido mediante contratos estatales en sectores críticos como la alimentación y la salud, alcanzaría una cifra cercana a los 500 millones de euros.
El esquema detectado por los investigadores no es nuevo, pero sí extraordinariamente lucrativo. Se trata de una red de sociedades, muchas de ellas registradas en paraísos fiscales y centros financieros como Hong Kong y el Reino Unido, que habrían operado bajo una dinámica de triangulación e importaciones con sobreprecios.
"Es un modelo que reproduce casi al calco el sistema utilizado anteriormente por otros contratistas del chavismo, aprovechando la opacidad del Estado", señalan analistas que siguen de cerca el rastro del dinero en las cuentas del clan Abou Nassif.
Contratos de emergencia y bodegones de lujo
La investigación detalla que la bonanza del empresario de origen libanés se aceleró drásticamente entre 2017 y 2019.
Durante este periodo, empresas vinculadas a los hermanos Abou Nassif, como Mass Joy Industries LTD y Luck Fortune, obtuvieron contratos millonarios para la provisión de alimentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
De acuerdo con datos manejados por la inteligencia estadounidense, solo en 2019, una de estas firmas recibió un contrato de 145 millones de euros para el suministro de kits de hemodiálisis, cuyos pagos habrían incluido mecanismos inusuales vinculados a hidrocarburos.
Además del sector sanitario y alimenticio, el emporio se ha diversificado hacia el consumo de lujo en una Venezuela golpeada por la crisis. La cadena de bodegones Ok Mart, con presencia en zonas estratégicas de Caracas, es señalada como una de las piezas clave en el flujo de capitales del grupo.
Se amplía el cerco judicial
"Estas tiendas mueven cerca de 500 millones de dólares al año y operan en inmuebles que, en muchos casos, habrían sido expropiados o cedidos bajo condiciones dudosas", sostienen fuentes vinculadas a la fiscalía internacional.
Pero el cerco judicial no solo se limita a los Estados Unidos: países como Suiza y México han iniciado procesos para rastrear y congelar activos relacionados con el entorno de los Rodríguez.
Mientras Delcy ofrece "cooperación" a potencias extranjeras para asegurar una transición, la sombra de su pareja y los negocios que los unen se perfilan como el mayor obstáculo para su legitimidad ante la comunidad internacional.