Las maneras de educar son diversas y hay múltiples herramientas para poder lograr un vínculo sano con los más chicos, poniendo límites sanos para establecer reglas claras ante la vida. El decir "no" hoy es todo un desafío y por un "miedo al rechazo", muchos mayores dejan esta opción de lado y le dan un lugar al sí que deja poco claro las reglas establecidas.
El psicólogo Diego Quindimil habló con El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Facebook y YouTube de Ciudadano News) y dio algunos consejos de cómo hacer para decirle a nuestros hijos que no sin generar que nos odien.
“El primer problema de los límites es de los padres, a los padres les cuesta poner límite, pasa que uno debe entender que los limites tranquilizan. Imagínate si en tu vida no tuviéramos límites para nada, los límites son necesarios. El problema es poner límites de acuerdo a la cultura de esa familia, y cuando hablo de familia me refiero a todo el entorno familiar, porque lo que sucede habitualmente es que uno de los progenitores es más duro que el otro o en el caso de los abuelos son los que rompen con estos límites, entonces tiene que haber primero un consenso familiar respecto del límite de quien los pone, porque a través del límite tenemos un modo de educación de nuestro niños, es decir si no educamos a nuestros niños entonces después pretendemos que los eduque la sociedad, el Estado, la escuela y los responsables de educar a los niños son los padres", comenzó expresando el especialista.
Asimismo, indicó que uno de los principales "miedos" de lo padres es "que no nos quieran y que se enojen con nosotros o que nos odien y eso es circunstancial". Es por eso que comentó que muchos de los límites que se ponen de chicos "son los que ayudan a progresar en la vida".
En este sentido, agregó: “No es necesario que el niño entienda, porque esto es un proceso de educación, de formación, después de un tiempo me fue útil. Entonces, tiene que entender es que los limites que les ponemos son límites razonables, no son irracionales. Nosotros no somos razonables si le decimos que te sacamos el celular una semana y a los dos días se los damos”.
A diferencia de lo que pasaba hace 30 años, Quindimil, indicó que "los cambios" son porque en realidad "las culturas van cambiando", y puso como ejemplo que hace 30 40 años "pegarle a un niño era parte del set de límites que los padres tenían, hoy esto no es necesario".
Además puntualizó en que "hoy se tienen más recursos de los que tenían los padres de 30, 40 años". La importancia en los límites es que también hay que tratar de que sean "proporcionados". Esto es "poder pensar cuál es mi límite en el límite, hasta dónde llego como padre".
“Nuestro rol de padres es un rol de construcción, no nacemos siendo padres y por eso también está bueno que podamos dialogar con otros padres como nosotros, un ejemplo interesante es cuando le tuve que comprar un celular a mi hija y promedio, entonces lo que le dije a mi hija es mirá: cuando la mitad más 1 de tu grado tenga celular yo te voy a comprar celular", detalló.
Finalmente, sostuvo que "todo se puede dialogar", pero que siempre "la autoridad la tiene el padre no el hijo y es por eso que tiene que quedar claro que no somos no somos iguales, hay un nivel de responsabilidad del padre por sobre la educación de los hijos entonces no todo es consensuable".
"El vale todo no es bueno para la educación del niño y no hay que quedarse con el castigo, yo me enojo con vos, vos conmigo, sino que pueda ver dentro del límite la posibilidad de que haya un acto de reparación. La paternidad es un trabajo de los arduos que tiene sus cosas buenas y malas", concluyó.