¿QUÉ HACEMOS MAL?

Cometemos un error en la cocina que acorta la vida de un valioso utensilio

Muchos, quizá por desconocimiento, no prestamos atención al cuidado que realmente necesita, y por eso lo tenemos que cambiar.

Por Ciudadano.News

Foto: archivo web

Ya sea para preparar un desayuno rápido, cocinar una comida elaborada o improvisar una cena ligera, los utensilios siempre están ahí, listo para ser utilizadas. 

Pero a pesar de su importancia, muchas amas de casa, quizá por desconocimiento, no prestan atención al cuidado que realmente necesitan

Por eso solemos cometer errores que los desgastan antes de tiempo, convirtiendo lo que debería ser una herramienta duradera en algo que hay que reemplazar más seguido de lo deseado.

Útil como pocos

Esta vez vamos a referirnos a uno de los utensilios más valiosos en nuestra cocina, con el que cometemos un error muy frecuente y quizá menos evidente, que ocurre justo después de cocinar.

Se trata de la sartén, a la que, por la prisa o la costumbre, muchas personas las llevan directamente del fuego al grifo para enfriarlas con agua.

Este error tan común provoca un fenómeno que tiene un nombre técnico: choque térmico. Eso es precisamente lo que ocurre cada vez que sometemos a un cambio brusco de temperatura a ciertos materiales, como el acero inoxidable, el aluminio o el hierro, que son los más comunes en las sartenes. 

De esta manera, cuando una sartén caliente entra en contacto con agua fría, su estructura se ve forzada a adaptarse a la nueva temperatura de manera inmediata, lo que puede provocar deformaciones en el material.

Además, se puede generar grietas en la superficie de la sartén, especialmente si es antiadherente, lo que puede provocar el desprendimiento del revestimiento contaminando la comida con partículas del material y reduciendo la eficacia del utensilio.

¿Cómo se debe proceder?

Por eso, para alargar la vida útil de tus sartenes, deja que se enfríen gradualmente antes de lavarla, ya sea dejándola sobre la placa o la hornalla apagada unos minutos, o sobre una superficie resistente al calor.

Las antiadherentes finas, de vidrio o gres requieren especial cuidado y deben enfriarse completamente antes de ser lavadas.