El escenario para el sector cárnico argentino inició el 2026 con cifras alarmantes que sacuden la mesa de los hogares. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), el consumo aparente de carne vacuna cayó un 13% entre enero de 2025 y enero de 2026. Este retroceso ubica el promedio por habitante en apenas 47,9 kilos anuales, consolidándose como la cifra más baja registrada en las últimas dos décadas, producto de una menor oferta estructural y la erosión del poder adquisitivo frente a los mostradores.
Causas de la crisis y el impacto en los precios
La dinámica del mercado interno se encuentra condicionada por una fuerte caída en la faena, que en enero de 2026 se situó en 1,014 millones de cabezas. Esta reducción del 11,8% interanual responde a factores climáticos extremos —como las sequías de períodos previos y las inundaciones de 2025— que diezmaron el stock ganadero y afectaron los índices de preñez. Con una producción total de apenas 239 mil toneladas, la disponibilidad de cortes para las carnicerías locales se ha visto drásticamente limitada, forzando un ajuste histórico en la ingesta diaria de la población.
Mientras la oferta retrocede, los valores en góndola no dan tregua. El rubro de carnes y derivados registró un incremento interanual del 70,8%, superando con creces la inflación general del 32,7% registrada en el mismo periodo. Cortes emblemáticos como el asado lideraron las subas con un 74,2%, alcanzando un valor promedio de $15.942 por kilo en el Gran Buenos Aires. Por otro lado, el sector exportador logró sostener sus volúmenes enviando al exterior 57 mil toneladas, lo que reduce aún más el remanente de carne disponible para el consumo doméstico.

