El mercado de autos 0 km atraviesa un febrero crítico que amenaza con romper la inercia positiva del inicio de año. Tras un enero que alcanzó los 65.000 patentamientos, las proyecciones para este mes son drásticas: las terminales y concesionarios anticipan una caída interanual cercana al 25%, con un volumen de operaciones que difícilmente supere las 35.000 unidades.
Incertidumbre por el "apagón" de datos oficiales
Lo más llamativo de esta crisis es la opacidad estadística. Desde el 5 de febrero, el sistema de la Dirección Nacional de Registro de la Propiedad Automotor (DNRPA) dejó de fluir hacia las terminales y el Siomaa. Esta interrupción coincide con la orden oficial de digitalizar legajos antiguos, un primer paso hacia el Registro Automotor Digital único. Sin embargo, para los concesionarios, este "silencio de datos" solo profundiza la parálisis de un mercado que ya se enfrió por factores económicos.
El principal motivo del parate es el "efecto dólar". Las automotrices explican que la baja de la cotización paraliza la toma de decisiones: los compradores prefieren retener sus ahorros a la espera de un salto cambiario que les permita licuar el valor del vehículo. A esto se suma la expectativa de bajas de precios que las marcas tildan de "imposibles" debido a la elevada carga impositiva y la inflación persistente.
Hoy, la rentabilidad está al límite. Muchas agencias están vendiendo unidades al costo solo para cubrir gastos fijos y alcanzar los objetivos que imponen las fábricas. Sin incentivos claros y con un sistema registral en plena transición, el sector proyecta un cierre de mes en rojo que pone en duda las metas de crecimiento para el primer trimestre de 2026.