Un milagro

Habló el jugador de San Lorenzo que se infartó en un entrenamiento

Hace menos de un mes Oswaldo Balanta, de apenas 23 años, sufrió un paro cardíaco en pleno entrenamiento que dejó consternado a todo el "Ciclón". Hoy está fuera de peligro y piensa en el futuro.

Por Ciudadano.News

Oswaldo Balanta se recupera de a poco. — X

El 26 de marzo se convirtió en una fecha que nadie olvidará en la Ciudad Deportiva de San Lorenzo: durante un entrenamiento de la Reserva, el futbolista colombiano Oswaldo Balanta, de apenas 23 años, sufrió un paro cardíaco que paralizó al club. 

En plena práctica, y mientras buscaba ganarse un lugar en el equipo tras quedar libre de Boca Juniors de Cali, su cuerpo colapsó. Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo.

Gracias a la rápida intervención del cuerpo médico, que aplicó maniobras de RCP y utilizó un desfibrilador, Balanta logró ser estabilizado. Fue trasladado de urgencia al Sanatorio Finochietto, donde permaneció internado por dos semanas. Hoy, ya de alta y en plena recuperación, habló por primera vez sobre el momento que casi le cuesta la vida.

"No recuerdo mucho. Sólo el inicio del entrenamiento. Me contaron que tuve un paro, que todos actuaron rápido, que los médicos corrieron y gracias a Dios todo salió bien", expresó. También aclaró que no había señales previas ni antecedentes familiares de problemas cardíacos: "Nunca había tenido nada, y en mi familia tampoco se han dado casos".

Mientras atravesaba el proceso de recuperación, no estuvo solo. El apoyo del plantel profesional fue clave. Incluso, tras el gol de Iker Muniain ante Lanús, los jugadores mostraron una camiseta con el mensaje "Fuerza Balanta", un gesto que emocionó al colombiano. En especial destacó la compañía constante de su compatriota Jhohan Romaña: "Desde que llegué, Romaña estuvo siempre. Él, los profes, los médicos... todos me acompañaron. Estoy muy agradecido".

Los estudios médicos posteriores trajeron alivio: no se detectaron secuelas neurológicas ni cardíacas, un hecho que desde el club califican como un verdadero milagro. Sobre su futuro, Balanta se muestra cauto pero optimista: "Si Dios quiere, en tres o cuatro meses podría terminar la recuperación. Después de eso, empezaré de a poco, con más estudios y chequeos".