En muchas oportunidades las personas perciben realidades distorsionadas y conciben imaginaciones que se desvían de la verdad, demostrando que la mente humana encierra un enigma fascinante.
Es el caso del pasajero de un avión que vivió un vuelo espeluznante al ver una terrorífica cara con un ojo grande y oscuro mirándolo fijamente.
El pasajero compartió la imagen en X (ex Twitter) con el comentario: "Casi aterrizo el avión yo solo".
La fotografía se hizo viral y ha recibido miles de respuestas sumándose al miedo: "Me daría un infarto", le contestó un usuario de la red social, tomando la cosa con mucha seriedad y preocupación.
Sin embargo, lo que parecía ser la imagen de un rostro aterrador o un animal extraño, en realidad era la de un hombre durmiendo con la capucha tapando parte de su rostro para evitar la luz y con un auricular de color negro que simulaba la forma de un ojo.
Un efecto psicológico
Después, alentados por tantos mensajes, los investigadores se sumaron explicando que lo que pasó fue originado por un fenómeno llamado pareidolia, que afecta a muchas personas.
Se trata de un fenómeno psicológico y perceptivo que se refiere a la tendencia de las personas a reconocer patrones, imágenes o figuras en estímulos visuales o auditivos que no tienen un significado real o intencional.
En otras palabras, la pareidolia ocurre cuando nuestra mente interpreta algo que no está realmente allí, como una cara en una nube, un objeto en una sombra o una figura en un ruido aleatorio.
Este fenómeno se debe a la forma en que nuestro cerebro procesa la información visual y auditiva, ya que nuestra mente está diseñada para reconocer patrones y significados, y a veces puede "ver" cosas que no están realmente allí.
Algunos ejemplos de pareidolia incluyen:
- Ver caras en las nubes o en las paredes.
- Escuchar mensajes ocultos en la música.
- Ver figuras en las sombras o en las luces.
- Reconocer patrones en los números o en los eventos aleatorios.
Las investigaciones han explicado que cada humano percibe estos fenómenos con distinta intensidad, y varios estudios coinciden en que cuanto más inteligente es una persona, más probabilidades tiene de experimentar la pareidolia.
Si bien pueda parecer extraño e inusual, experimentar este efecto psicológico indica que el cerebro opera correctamente.