Desde la década del 50 han pasado muchos años de avances tecnológicos, relacionados con el conocimiento del espacio exterior. Sabemos mucho más de lo que podríamos imaginar, y eso ha permitido más misiones espaciales y objetos que se lanzan más allá de la atmósfera, para investigar su ciencia.
Pero estos avances no son todo rosas: existe un riesgo de sufrir una consecuencia fatal, porque los desechos espaciales, generados por los humanos, se están multiplicando. E incluso se han registrado algunos accidentes, como el que ocurrió en una aldea remota de Kenia, cuando un enorme fragmento cayó desde lo alto.
El peligro de la basura espacial no es tanto los trozos grandes, sino aquellos casi microscópicos que son un riesgo para la Humanidad.
Algunos estudios novedosos sugieren que la actividad humana en el espacio puede acarrear problemas, como el aumento de riesgo ambiental y daños auditivos. En suma, la acumulación de desechos espaciales que chocan entre sí genera más basura espacial, y es lo que se denomina Síndrome de Kessler, algo que podría poner a la Humanidad en altísimo peligro.
Allá por la década del 70, un consultor de la NASA llamado Donald Kessler (80) le dio forma a una teoría: "el volumen de basura espacial en la órbita terrestre podría ser tan abundante, que los objetos que allí se encuentran podrían impactar entre sí de forma reiterada". Estos choques, según Kessler, podrían crear más basura espacial, en un "efecto dominó".
Donald Kessler, el gestor del Síndrome que lleva su nombre.
El hombre apuntaba, específicamente, a los satélites en la órbita baja del planeta, donde actualmente se encuentra la Estación Espacial Internacional y los cientos de miles de satélites que prestan sus servicios al mundo.
El director de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Rogozin, explicó que "si las cosas marchan como ahora, todos comenzarán a disparar y destruir sus satélites, y esos fragmentos pueden destruir a la Estación Espacial Internacional. Las cosas no pueden seguir así".
Estación Espacial Internacional.
Según los expertos de la Agencia Espacial Europea, existen cerca de 129 millones de fragmentos de residuos que están girando alrededor del planeta. De ellos, al menos 34.000 miden cerca de 10 centímetros. El resto tendría un tamaño entre un milímetro y un centímetro, aunque esto sería igual o más de peligroso para los humanos.
Jonathan McDowell, astrofísico, cree que hay más de 7.000 toneladas de basura espacial, y que la mitad de ellas corresponde a restos de sondas y cohetes. En este sentido, algunas de las consecuencias probables del Síndrome de Kessler podrían ser:
-La destrucción de los satélites que orbitan la Tierra -La prohibición de que más naves y satélites salgan al espacio -Daños irreparables en la Estación Espacial Internacional -Interrupción de las comunicaciones globales -Debilitamiento de la inteligencia militar
Dmitri Rogozin, director de la agencia espacial rusa Roscosmos.
Desde Roscosmos aseguran que está en planes iniciar un debate a nivel internacional para actuar a tiempo, y evitar que el síndrome se desarrolle. Entre sus ideas figura prohibir los ensayos de armas antisatélites, para evitar más basura espacial.
Cabe resaltar que, según los expertos, el mundo y espacio todavía no se encuentran en una "situación desesperada". No obstante, sí es un problema que debe abordarse con premura, antes de que sea demasiado tarde.