Mucha atención: las contraseñas simples son la puerta de entrada de los ciberataques
El 2024 estuvo marcado por un marcado incremento de delitos cibernéticos, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad tecnológica. Tener una "password" simple es el primer error.
Vivir en un mundo digitalizado tiene sus pros y sus contras. Todo es más rápido, se utiliza menos papel, los sistemas se vuelven cada vez más fuertes, y muchos trámites se pueden hacer directamente desde casa. Pero en el otro extremo figura la seguridad. Y nadie está libre de que sus datos sean esparcidos.
En el 2024 el mundo digital fue testigo de un aumento considerable de ciberdelitos, con un incremento entre el 70% y el 80%. Y lo sorpresivo es que mucho de ese crecimiento es culpa de los humanos: las contraseñas débiles, o fáciles de adivinar, son la puerta de entrada para el hackeo.
Las secuencias numéricas, o combinaciones comunes, como "lunes1", o "123456", son las principales víctimas.
En los últimos 20 años las empresas dedicaron esfuerzos notables para reforzar la seguridad de sus sistemas, a través de actualizaciones en el software (programas) y el hardware (máquinas). En muchos casos, esos esfuerzos fueron eficaces, y los sistemas se volvieron más difíciles de vulnerar.
Pero el aumento de los dispositivos personales, como los celulares, hizo que el panorama cambiara radicalmente. Los empleados, en la actualidad, llevan encima una extensión de la seguridad digital de sus empresas, la cual está en constante amenaza.
Esos dispositivos personales, que no se desconectan, son un canal constante de vulnerabilidades. Una empresa especializada en seguridad empresarial, ZULA, estima que el hackeo que sufrió el 90% de las empresas fue causado por una brecha relacionada con las contraseñas de los empleados.
Existen más de 10 mil millones de claves vulneradas en línea.
El robo de contraseñas es, aún hoy, una de las principales puertas de entrada para los ciberdelincuentes. Según informes de IT Governance, existen más de 10 mil millones de claves vulneradas en línea.
Una gran cantidad de usuarios cometen un error sencillo, pero fatal: eligen contraseñas débiles, fáciles de adivinar, o repetitivas. Las secuencias numéricas, o combinaciones comunes, como "lunes1", o "123456", son las principales víctimas.
¿Cómo fortificar una contraseña?
Con el fin de terminar con estos ataques anónimos, hay una lista de recomendaciones prácticas que pueden dificultar la tarea de los hackers. Utilizar palabras de uso cotidiano, como "taza", "papel", "rueda", y modificar algunas letras combinándolas con números puede ser una buena estrategia para empezar.
Muchos cometen el error de guardar contraseñas en archivos accesibles en sus propios dispositivos.
Pero hay más: la manera en que se almacenan esas contraseñas. Muchos cometen el error de guardarlas en archivos accesibles en sus propios dispositivos, lo que hace más sencilla la tarea del pirata informático. Los programas maliciosos, llamados "infostealers" (ladrones de información), pueden extraer contraseñas guardadas en archivos no encriptados, lo que convierte a las personas en blanco fácil del ciberdelito.
Lo ideal es que las contraseñas se guarden en sistemas encriptados, accesibles solo con permisos aprobados, lo que permite rastrear su uso y prevenir posibles filtraciones. Aunque estas medidas son esenciales en el entorno empresarial, los usuarios particulares también pueden mejorar la seguridad utilizando contraseñas complejas y evitando usar datos personales o patrones predecibles.