El Ministerio de Capital Humano, a través de la Subsecretaría de Políticas Universitarias, informó que los docentes y no docentes de las universidades nacionales recibirán un aumento salarial del 7,5% entre septiembre y noviembre, además de un bono por única vez. Sin embargo, desde la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (Conadu Histórica) advirtieron que la medida no fue discutida en paritaria y que el ajuste profundiza el deterioro de los ingresos del sector.
En diálogo con Sin Verso (lunes a viernes, de 9 a 12, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), Patricio Grande, miembro de la Mesa Ejecutiva Nacional de Conadu Histórica, afirmó: "No hubo paritaria, simplemente una nueva imposición de forma unilateral por parte del Gobierno Nacional, que lleva más de un año sin convocar a la mesa de negociación salarial. Este aumento es el mismo que se aplicó al sector estatal nacional en acuerdo con UPCN, pero no responde a la realidad universitaria".
El bono anunciado será de $25.000 para los docentes con dedicación exclusiva y de $7.000 para quienes tienen dedicación simple. "No alcanza ni para un kilo de carne", criticó Grande.
Según el dirigente, el aumento tendrá un impacto "prácticamente nulo" en los bolsillos: "en lo que va de este año, de enero hasta la fecha, hemos recibido como aumentos un 6,6%. El último aumento lo cobramos de 1,2% a 1,3% en el mes de mayo, y junio y julio no cobramos nada de aumento salarial. Es decir, tenemos nuestros salarios congelados y ahora en el próximo mes, con este anuncio que hizo el Gobierno Nacional, vamos a cobrar el 3,9% que es un retroactivo del mes de junio; del 1,3 de julio y ahora de agosto y eso suma el 3,9 % casi 4 % y con esto hasta diciembre vamos a recibir en ese tramo un 7,5 % con lo cual no resuelve el retraso salarial, sino que lo agrava porque fíjense que se conoció la inflación del mes anterior de 1,9 y lo que vamos a recibir es 1,3 %", explicó.
"Desde noviembre del 2023 a la fecha perdimos el 45% de nuestros sueldos, es decir, casi la mitad de nuestra capacidad salarial en esos meses", aseguró, señalando que la inflación mensual supera los porcentajes de incremento ofrecidos.
En tanto, Grande advirtió que el conflicto amenaza la cursada del segundo cuatrimestre: "No podemos garantizar la continuidad de las clases. Esta semana, en la que muchas universidades iniciaban el cuatrimestre, hubo paros y seguiremos con medidas de fuerza. Vamos a sostener un plan de lucha con paros rotativos de 48 horas en las próximas tres semanas".
El reclamo excede lo salarial e incluye la exigencia de una ley de presupuesto universitario que garantice el funcionamiento de las casas de estudio.
Para Patricio, la crisis responde también a una visión política sobre la educación: "La asfixia presupuestaria busca imponer un nuevo modelo educativo, con arancelamientos y privatizaciones, limitando el acceso a la universidad pública. El desafío es volver a colocar este reclamo en el centro de la agenda pública".

