Un respiro para el vino mendocino: Iscamen finaliza una operación clave contra la Lobesia
La "polilla de la vid" es una de las peores amenazas para la industria vitivinícola. El Iscamen completó un operativo aéreo gigante en los oasis Norte y Este para frenar su avance.
El Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) acaba de dar una de las noticias más esperadas por el sector productivo de la provincia: finalizó con éxito el servicio de tratamientos aéreos contra la Lobesia botrana.
Esta plaga, mucho más conocida como la "polilla de la vid", es un verdadero dolor de cabeza para los productores. Sus larvas atacan directamente los racimos, provocando mermas devastadoras en la cosecha y afectando la calidad de la uva destinada al vino.
Un operativo aéreo de gran escala
La operación no fue menor y demuestra la seriedad de la amenaza. Se cubrieron más de 90.000 hectáreas productivas distribuidas estratégicamente en los oasis Norte y Este de Mendoza.
Este operativo aéreo es una pieza fundamental dentro del Programa de Lucha contra la Lobesia botrana. El trabajo se coordinó siguiendo un cronograma estricto para maximizar la efectividad del tratamiento, haciéndolo coincidir con el ciclo biológico de la polilla para atacarla en su momento de mayor vulnerabilidad.
La Lobesia botrana, más conocida como 'la polilla de la vid'. Sus larvas son la principal amenaza para los viñedos de Mendoza.
La Lobesia botrana no solo reduce la cantidad de uva que llega a la bodega, sino que también daña severamente su calidad. Los ataques de la polilla provocan pudrición y facilitan la entrada de otras enfermedades en las plantas, lo que golpea directamente la rentabilidad de miles de fincas y bodegas.
Para una provincia donde el vino es economía, cultura y turismo, mantener esta plaga a raya es una política de Estado. Este tratamiento aéreo brinda una protección crucial para la temporada que se avecina, permitiendo que los viñedos lleguen a la cosecha en condiciones sanitarias óptimas.
Desde el Iscamen señalaron que, si bien la fase aérea concluyó, la lucha continúa. El organismo sigue trabajando con otras técnicas, como la de confusión sexual (TCS) mediante difusores de feromonas, para asegurar que la "polilla de la vid" se mantenga bajo control.