La madrugada en la Terminal Puerto Rosario (TPR) transcurrió en vilo. Un trabajador con más de dos décadas de antigüedad se atrincheró en lo alto de una torre de cinta transportadora de unos 30 metros de altura y amenazó con arrojarse al vacío tras recibir la notificación de despido en su último turno.
Se trata de Gustavo Díaz, de 52 años, capataz y miembro de una familia con fuerte tradición portuaria, quien denuncia haber sido desvinculado sin recibir la indemnización correspondiente.
Desde las alturas, en diálogo telefónico con medios locales, Díaz sostuvo: "Yo nací acá adentro. Llevo 25 años trabajando. Me echan por reclamar condiciones laborales y no me pagan lo que corresponde. Tengo hijos, nietos, y me están dejando en la calle". La escena, presenciada por compañeros que intentaban convencerlo de bajar, se prolongó durante varias horas.
La patronal de TPR justificó el despido por "acciones que violan la disciplina interna del puerto". Desde el sindicato SUPA, por su parte, también se limitaron a señalar que se trató de una desvinculación por "motivos disciplinarios". Díaz acusó al propio secretario general del gremio, César Aybar, de haberse desentendido de su caso: "El sindicato no hace nada. Acá la gente pasa hambre y nadie da la cara", denunció.
La protesta del trabajador se produce en un contexto de creciente tensión en los puertos del país. En Rosario, los operarios portuarios vienen de años de conflicto por salarios, condiciones laborales y despidos. En 2022, incluso, acamparon durante semanas frente a la terminal.
Con información de El Ciudadano de Rosario