¿Te gustan lo/as casado/as? Lo que dice la ciencia de este comportamiento en aumento
Algunas personas no pueden evitar sentirse atraídas por quienes ya están en pareja. La psicología tiene una explicación de este patrón que revela más de lo que parece.
¿Será el misterio de lo prohibido? ¿La idea de que alguien ya elegido por otro es garantía de calidad? ¿O tal vez una mezcla de ambos ingredientes, aderezada con un poco de deseo inconfesable? Lo cierto es que hay personas que, una y otra vez, terminan interesadas en alguien que ya tiene compromiso. Y aunque en algunos casos pueda parecer casualidad o simplemente "mala suerte", la Psicología tiene algo más para decir al respecto.
La atracción por personas casadas es un fenómeno que, según los especialistas, tiene raíces profundas en los mecanismos mentales que usamos para elegir pareja. Así lo explica la doctora Stephanie Newman, psicóloga clínica y colaboradora de la revista Psychology Today: "Robar parejas es un fenómeno robusto y está aquí para quedarse. Cuando muchas personas solteras ven a otra moderadamente atractiva, están más interesadas si creen que ya está en una relación".
Desde la perspectiva de la psicología evolutiva, existe un concepto que puede ayudar a explicar este comportamiento: el copy choice o selección por imitación. Según este principio, ver que una persona ha sido previamente elegida, y valorada, por otra puede hacer que, automáticamente, esa persona nos resulte más deseable.
Este efecto es similar al que ocurre en las decisiones de consumo: si muchos eligen un producto, es probable que esté "probado", sea funcional y valga la pena. En el plano afectivo, algo parecido sucede. Alguien casado o en pareja ya ha sido "testeado" y aprobado, por lo que puede parecer más confiable, más capaz de comprometerse, más atractivo emocionalmente.
En un artículo publicado en Britannica, se explica que la imitación se basa en la reproducción de una conducta tras observar que otro recibe una recompensa por ella. Así, la elección de pareja también puede seguir un patrón inconsciente: si esa persona fue elegida, debe tener algo especial.
El síndrome de Fortunata: deseo, dependencia y drama
No todo es inconsciente y evolutivo. También hay quienes desarrollan vínculos afectivos más complejos, e incluso disfuncionales, con personas comprometidas. En estos casos, la psicología señala la existencia del llamado "síndrome de Fortunata".
Este concepto, popularizado por el sitio Psicología y Mente, alude a un tipo de vínculo emocional en el que una persona se siente persistentemente atraída por individuos casados, aceptando, e incluso prefiriendo, el rol de amante. El nombre proviene de la novela Fortunata y Jacinta (1887), del autor español Benito Pérez Galdós, donde la protagonista, Fortunata, mantiene una relación tortuosa y desigual con un hombre casado.
En la historia, Fortunata oscila entre el deseo, la esperanza y la dependencia emocional, pero siempre permanece en un segundo plano. Algo similar ocurre con quienes presentan este patrón afectivo en la vida real: tienden a involucrarse en relaciones donde el lugar que ocupan es siempre marginal, lo que puede generar sufrimiento emocional, ansiedad y baja autoestima.
En resumen, la atracción hacia personas casadas puede estar motivada por factores que combinan la evolución, la psicología social y las propias experiencias personales. Ya sea por la seguridad que da lo "preseleccionado", por el deseo de lo prohibido o por la búsqueda inconsciente de vínculos emocionales con final anunciado, lo cierto es que este fenómeno no es tan extraño como parece.
Comprender qué hay detrás de estas elecciones puede ser el primer paso para romper ciclos repetitivos y construir vínculos más saludables y recíprocos. Después de todo, como dice el dicho popular, "mejor solos que mal acompañados... o acompañados a medias".