El Interactivo

Ser madre sin perder la pareja: claves para la nueva intimidad en el posparto

Convertirse en madre y padre transforma mucho más que la rutina diaria. Las emociones, la comunicación y hasta el deseo entran en crisis.

Por Fernando García

Crisis de pareja tras la llegada de un hijo como atravesar el posparto sin romper el vinculo. — -

Cuando llega un hijo, no solo se transforma la vida cotidiana: también se produce un sacudón en el vínculo de pareja. Así lo explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), la psicóloga Déborah Bellota, especialista en maternidad, crianza y familia:

"Cuando nace un hijo surge como una catarata de emociones y muchas contradicciones, no solo en la mujer, sino también en el hombre y en el vínculo. Todo padre o madre, incluso en su segundo o tercer hijo, atraviesa una crisis vital en la pareja", aseguró.

Según la especialista, está comprobado que todas las parejas transitan una crisis en el posparto, aunque pocas saben identificar sus causas. Muchas veces, advierte, ese desconocimiento lleva a rupturas que podrían evitarse:
"Lo ideal es empezar a relacionarse no desde el reclamo ni el juicio al otro, sino desde la información y la comunicación. La maternidad no elimina la sexualidad ni la identidad erótica, pero sí exige una renegociación de tiempos, acuerdos en el cuidado del bebé y un diálogo honesto sobre los miedos y deseos que surgen".

Sobrevivencia y nuevas identidades

El cansancio, la falta de sueño, los cambios hormonales y las exigencias del día a día generan un estado de "supervivencia" que impacta en la comunicación. "Dormimos poco, estamos atravesados por una crisis de identidad y aparecen recuerdos de nuestra propia infancia. En esa situación, tanto mujeres como hombres pueden sentirse desbordados y atrapados en una dinámica de reproches", señaló Bellota.

Uno de los primeros pasos, dijo, es aceptar que no se vuelve a la normalidad previa: "Ni la mujer es la misma ni el hombre es el mismo. Es un nuevo camino para volver a conocerse, pedir ayuda y repartir la carga mental. No se trata de dividir todo en 50 y 50, sino de que ambos asuman la crianza y la dinámica familiar, para disminuir la ansiedad y abrir espacio a la pareja".

Intimidad más allá del sexo

La psicóloga subraya que la intimidad en el posparto no debe limitarse al plano sexual. "Los abrazos, las miradas, un mate preparado al llegar cansado... esas pequeñas atenciones sostienen la conexión. Lo no sexual lleva a lo sexual", explica.

El deseo, agrega, suele redirigirse hacia el bebé en los primeros meses, y reacomodarlo en la pareja lleva tiempo: "Hay parejas que pueden pasar un año sin tener relaciones sexuales, y eso no debería significar el fin del vínculo".

Recursos para transitar la crisis

Para Bellota, las herramientas más valiosas son la paciencia y la ayuda profesional: "Aceptar que es difícil, confiar en el proceso y buscar acompañamiento terapéutico o grupos de padres es clave. En un estado de sobrevivencia es difícil aceptar, porque predomina la bronca y el agotamiento. La terapia ayuda a comprender lo que está en juego y evitar que la crisis derive en una ruptura innecesaria".

La especialista también introduce un concepto clave: el "zócalo inconsciente de la pareja", aquello que unió a dos personas en primer lugar. "Ese zócalo se pone en juego en esta crisis. Puede que el hombre materne o que la mujer no logre hacerlo por depresión posparto. Lo importante es identificar esos roles y trabajarlos para que el vínculo no se quiebre".

Un desafío compartido

En definitiva, ser madre y padre sin perder la pareja en el intento implica aceptar que la maternidad y la paternidad transforman profundamente la identidad y el deseo. Para Bellota, la salida no está en esperar volver a lo de antes, sino en construir una nueva intimidad basada en el reparto de tareas, la comunicación honesta y los gestos cotidianos que reafirman el vínculo.

Repasá la entrevista completa: