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Ser un crack o machacarse: el lado oculto de la motivación y la autoexigencia

Motivación, autoexigencia y la eterna búsqueda de ser "un crack". Dos conceptos que parecen impulsarnos al éxito, pero que también pueden volverse en contra.

Fernando García

Por Fernando García

22 Agosto de 2025 - 15:25

Motivación y autoexigencia, cómo detectar si estás creciendo o solo machacándote.
Motivación y autoexigencia, cómo detectar si estás creciendo o solo machacándote. -

22 Agosto de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

En tiempos donde las palabras "motivación" y "autoexigencia" circulan con fuerza en la cultura popular, muchas veces se usan sin un sentido preciso. Para la psicóloga Adriana Graciela Monetti, es clave volver a los conceptos claros y revisar cómo impactan en la vida diaria.

"Son términos que se instalan en la cultura y uno no siempre sabe qué quieren decir, pero se cargan de connotaciones. Por eso los profesionales de la salud tenemos que ofrecer claridad", explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch).

El motor interno y sus matices

Según Monetti, la motivación se entiende como ese motor interno que impulsa a una persona a alcanzar un objetivo o simplemente a tener ganas de hacer algo. Sin embargo, advierte que no siempre el deseo es un requisito:
"Cuando trabajamos con pacientes con rasgos depresivos o de codependencia, solemos decirles: aunque no tengas ganas, igual hay que actuar. El cambio de comportamiento es lo que realmente permite modificar esas condiciones que hacen mal".

Del otro lado aparece la autoexigencia, que en principio puede parecer motivación, pero sin límites claros puede convertirse en un problema. "Hay personas que tienen una motivación dominante para lograr objetivos, pero no saben ponerle freno. Ahí es donde aparece el riesgo", señaló.

Límites y realismo

La psicóloga también subrayó la importancia de reconocer la condición natural de cada persona. "¿Se puede ser bailarina clásica a los 46 años? Probablemente no, aunque sí podés darte el gusto de aprender. Eso no significa truncar la motivación, sino adaptarla", ejemplificó.

En este punto, surge la idea de ser un "crack", muchas veces asociada a una expectativa irreal. "Si ser crack implica exigir siempre más y mirar solo los defectos en cada logro, lo que se genera es frustración. Hay que valorar tanto los aciertos como los límites personales", puntualizó.

El equilibrio en la vida y en los vínculos

Para Monetti, la autoexigencia desmedida también puede volverse una irresponsabilidad afectiva, sobre todo cuando se llevan por delante los acuerdos familiares o de pareja. "Cuando uno está en pareja y busca un logro personal, debe hacerlo con acuerdos. No se trata solo de la motivación individual, sino también de considerar al otro y no ser indolente frente a su dolor", advirtió.

Lo mismo ocurre en la crianza de los hijos: los deseos de los padres muchas veces chocan con los de los chicos. "Nunca hay que invalidar lo que un hijo siente o expresa. Si un hijo dice que no quiere jugar más a la pelota, no podemos simplemente insistir porque 'le hace bien'. La clave es escucharlo, conversarlo y, si hace falta, buscar la ayuda de un especialista", recomendó.

¿Crack o machaque?

La conclusión de la especialista es clara: tanto la motivación como la autoexigencia tienen una cara positiva y otra negativa. El desafío está en reconocer los límites propios, sostenerlos y no confundir éxito con autoexplotación.

"La pregunta no es si sos un crack o no, sino si estás pudiendo disfrutar tus logros sin machacarte en el intento", resumió Monetti.

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