El Manzano Histórico, en Tunuyán, es más que un paisaje postal; es el testigo silencioso del regreso de José de San Martín en 1823. Tras su campaña en Chile y Perú, el General no ingresó por las rutas habituales, sino por el Paso del Portillo, agotado y buscando refugio.
Allí lo recibió su ahijado, Manuel Olazábal, improvisando una tienda de campaña bajo un manzano. Aunque el ejemplar original se secó a finales de los años 40, un vástago plantado en su lugar mantiene viva la esencia del prócer. Este sitio hoy combina memoria patriótica con trekking y desconexión total.