Cambia, todo cambia

Reforma del Código Penal: un giro hacia la víctima y la inclusión de nuevos delitos

El abogado Carlos Richeri, experto en derecho penal, explicó en Sin Verso los cambios en la nueva reforma del Código Penal: endurecimiento de penas, redefinición del rol de la víctima, e incorporación de figuras como el hostigamiento.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

8 Diciembre de 2025 - 17:16

"Antes de tomar una decisión, el juez va a tener que escuchar a la víctima, no solamente al fiscal"(C. Richeri)
"Antes de tomar una decisión, el juez va a tener que escuchar a la víctima, no solamente al fiscal"(C. Richeri) Web

8 Diciembre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

El proyecto de reforma del Código Penal, que abarca cerca de 900 artículos, busca transformar aspectos fundamentales del derecho punitivo en el país. Carlos Richeri es un abogado penalista que ha ganado visibilidad pública a través de videos explicativos en redes sociales, y se prestó a una charla sobre el tema en Sin Verso, por Ciudadano News.

Carlos Richeri, abogado penalista.
Carlos Richeri, abogado penalista.

El profesional subraya la importancia de que estos cambios sean entendibles para toda la ciudadanía, permitiendo que cada persona "tenga en claro los alcances de la normativa y pueda generar su propia opinión". Esta reforma impacta directamente en todos los ciudadanos, especialmente cuando se está en situación de víctima y se necesita una respuesta de la justicia.

El rol de la víctima en el proceso penal

Uno de los pilares de la reforma es el otorgamiento de un protagonismo inédito a la persona afectada por un delito. Richeri explica que "el Código Penal incorpora un capítulo específico que le da un poder, un protagonismo a la víctima. Antes, la participación de la víctima estaba limitada a los códigos procesales penales modernos, pero la nueva normativa obligará a todas las provincias a otorgarle este nivel de importancia". Además de tener que ser comunicada en cada audiencia, la víctima verá un cambio fundamental en el proceso decisorio.

Richeri detalla que "antes de tomar una decisión, el juez va a tener que escuchar a la víctima, no solamente al fiscal". Incluso si la víctima no se constituye formalmente como querellante, su opinión durante la investigación será "vinculante para el fiscal", quien deberá explicar si decide no tenerla en cuenta. Este derecho a ser escuchado se extiende incluso a la etapa de ejecución de la pena, cuando el condenado pida un beneficio, como una salida laboral o condicional.

Hostigamiento y endurecimiento de las penas

El proyecto de reforma también apunta a sancionar comportamientos que, aunque son comunes y afectan gravemente a las personas, no estaban tipificados como delitos. Richeri destaca la incorporación del delito de hostigamiento. "Esta figura, que aborda un comportamiento molesto que altera a la víctima sin llegar a ser amenaza, sería un delito en sí", explica. El hostigamiento cubre diversas afectaciones graves en contextos como exparejas, vecinos o entornos digitales, y su ausencia legal generaba "mucha impotencia" cuando se quería ayudar a las víctimas.

El proyecto de reforma incorpora el delito de hostigamiento, pero no solamente perpetrado por un individuo: las empresas también están incluidas.
El proyecto de reforma incorpora el delito de hostigamiento, pero no solamente perpetrado por un individuo: las empresas también están incluidas.

Un aspecto clave es que la responsabilidad por hostigamiento no se limitará a individuos, sino que también podrá recaer sobre personas jurídicas (empresas). Richeri explica que una compañía podría ser responsable de hostigamiento si autoriza o financia una "maniobra de cobranza o una maniobra de venta que se transforme en un hostigamiento". En términos generales, el proyecto endurece las penas, subiendo las de "casi todo", y modifica el sistema progresivo de castigo para reducir beneficios y lograr que la pena de cumplimiento efectivo sea "mucho más larga".

Finalmente, la reforma también aborda el tema de las falsas denuncias, que si bien ya existían en el código actual con sanciones bajas, ahora se modifica para incluir agravantes. "Se establecen escalones de gravedad, y el más alto es aquel que implica una denuncia falsa por abuso sexual, o violencia de género, que resulte en medidas de exclusión o restricción de comunicación con los hijos, lo que puede llevar la pena máxima a 13 años. Esta amplia reforma, que se espera sea presentada formalmente, busca cerrar vacíos legales y reequilibrar la balanza procesal a favor de quienes han sido perjudicados por el delito.

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