"La enfermedad de Stargardt afecta la visión central y suele aparecer entre los 10 y 20 años, aunque en algunos casos puede manifestarse más tarde. Al principio el ojo parece sano, pero con el tiempo surgen señales que indican que algo no anda bien", explicó el oftalmólogo Mariano Saravia, en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) y advirtió que para tener un diagnóstico certero la única vía posible es un estudio genético.
Esta patología, considerada una forma precoz de degeneración macular, tiene un origen hereditario y altera progresivamente las células de la retina, especialmente en su parte central. Si bien no se puede prevenir, los avances científicos actuales abren una ventana de esperanza para quienes la padecen.
"Estamos en un momento muy especial. La medicina está dando pasos enormes en terapias génicas. Hace poco, un grupo de investigadoras recibió el Premio Nobel por desarrollar una técnica para editar el ADN, lo que permite corregir el mensaje genético defectuoso", señaló Saravia.
Ese procedimiento consiste, literalmente, en insertar el gen corregido dentro de un virus, introducirlo en el ojo y permitir que el virus actúe como "mensajero": "Es como si pusiera un cassette con la información corregida dentro de las células", explicó.
Aunque en Argentina aún no existen tratamientos disponibles para la enfermedad de Stargardt, en otros países ya se están realizando estudios clínicos en fase 1, 2 y 3. "Estos procesos llevan años, pero los primeros resultados son prometedores. Algunos de nuestros pacientes, tratados hace 5 o 6 años, siguen mejorando con el tiempo", destaca Saravia.
En cuanto a la evolución de la enfermedad, el especialista aclara que no conduce a la ceguera total: "Lo que se pierde es la visión central, pueden aparecer manchas o dificultades para leer o reconocer rostros. Pero es importante que los pacientes no se angustien. Hay herramientas para mejorar la calidad de vida".
Los tratamientos actuales, cuando están disponibles, no son solo complejos: también son costosos. "La cirugía es muy especializada y la droga que se aplica cuesta lo que una casa grande. Es un gran desafío para los sistemas de salud, sobre todo si una obra social pequeña tiene que afrontarlo sola. Muchas veces termina judicializado", advirtió el especialista.
Aun así, el futuro es alentador: "Estamos viviendo el coletazo de la medicina antigua, pero nuestros nietos tendrán un menú de opciones insospechado para tratar enfermedades como esta, o incluso el cáncer. La medicina personalizada ya está en marcha, aunque por ahora todavía no sea accesible para todos", concluyó Saravia.
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