Proponen repensar el modelo de desarrollo de Mendoza
El modelo pensado en 1884 quedó obsoleto en una provincia que creció en demanda de producción y agua.
Por Carlos Fernández Giménez
8 Marzo de 2021 - 09:14
8 Marzo de 2021 - 09:14
8 Marzo de 2021 / Ciudadano News / Sociedad
El proyecto y el modelo de desarrollo de Mendoza realizado en 1884 por genios de entonces como el ingeniero hídrico César Cipolletti, durante el gobierno de Tiburcio Benegas, debería ser replanteado, a pesar de que en su momento fue algo inédito y fantástico, lo cual nadie puede discutir.
Sin embargo, para el ingeniero agrónomo, Jorge Silva Colomer, exdirector regional del INTA, “fue un proyecto maravilloso cuando en Mendoza se contaban apenas unos 30 mil habitantes y actualmente estamos por llegar a los 2 millones”.
Imaginando un diálogo entre Cipolletti y Benegas, Colomer planteó: “En algún momento debieron haber hablado sobre la posibilidad de que la provincia llegara a tener, diríamos, unos 100 mil habitantes. A lo sumo 500 mil, pero nunca 2 millones de personas, más casi 1 millón de turistas que ahora entran con muchas ventajas pero también con algunos inconvenientes”.
“Entonces tenemos un total de 3 millones de personas que siguen viviendo en un oasis como el nuestro que sigue teniendo un 3 por ciento de su superficie cultivada e irrigada”, marcó.
En ese sentido el experimentado investigador mendocino puso bajo la lupa algunos problemas actuales: “Primero no se puede seguir pensando en ese proyecto de desarrollo para tal cantidad de personas viviendo con el mismo manejo que se hacía en el pasado. El segundo problema es el caro asunto del agua que es tan fundamental para Mendoza”.
“Como ejemplo tenemos el agua para la gente, el agua para la agricultura, el agua para la ganadería bajo riego para producciones de alfalfa que representan el alimento de los novillos o para mantener a la vacas. El agua para el turismo como en el Valle de Uco donde hay hoteles con piletas en una zona árida como la nuestra. Y todo se sigue haciendo con la misma agua. Por eso creo que es el momento de tomar decisiones para ver dónde queremos utilizar o poner esa agua”, representó.
Advirtió que “ya estamos viendo las consecuencias de que llegó el momento en el que nos damos cuenta de que algo no nos va a funcionar. Algo en algún momento no te va a andar”.
Jorge Silva Colomer fue director regional del INTA de Cuyo entre 1998 y 2000. Inició su carrera en el instituto nacional en la Estación Experimental de San Luis y luego como director regional del INTA La Pampa - San Luis. Un poco más tarde fue trasladado a lo que se conocía como la macroregión para que se hiciera cargo de Cuyo que incluía a la provincia de La Rioja.
“Era una locura tener a cuatro provincias a cargo”, recordó el hombre entre risas y asegurando: “Sobreviví…”
Ya en 2000 se alejó del organismo para volver a trabajar en al Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Aridas (IADIZA), que es una Unidad Ejecutora del CONICET con el fin de retomar su labor como investigador.
A continuación se llegó a trabajar con el gobierno de Julio Cobos, donde fue durante 4 años el Director de Agricultura, en tiempos en que Gabriel Fidel era ministro y después con Laura Montero. “Alfredo Aciar era un jovencito en ese entonces”, memorizó.
A pesar de estar jubilado sigue en actividad en la Universidad Nacional de Cuyo, UNCUYO, donde dirige desde 2018 “la Maestría de Desarrollo Rural que tiene un enfoque territorial y donde se pretende que los jóvenes profesionales entiendan que este es un asunto sistémico. Que no se puede seguir como se hizo durante tantos años pensando solamente en la cadena de valor”.
“Cuando en verdad es un sistema que tiene muchos eslabones y el territorio influye sobre cualquier cadena. Y dentro de ese territorio estamos los actores sociales, las instituciones, los educadores, los productores, la industria, el comercio, entre otros. No se puede quedar solamente uno pensando, por ejemplo, en la uva que va a la bodega, porque todo influye como el cambio climático y hasta la misma formación de los profesionales al salir de la facultad”, explicó.
Según Colomer, “un ejemplo muy claro que me quedó a través del tiempo estuvo referido al Programa de Cambio Rural. Donde tuve la suerte de estar en la mesa cuando se creó en la época de Menem y con Felipe Solá como ministro. En ese momento el problema fue que la formación de los jóvenes en las universidades en Argentina no era para integrar a los productores ni para transmitirles a ellos algo distinto que no fuera la producción”.
“Cuando se armó el programa que contemplaba la organización, la manera de que se ingresaran al mercado, que trabajaran en conjunto, observaban que no estaban preparados. A nosotros nos enseñaron que había que poner fertilizante, realizar distintas tareas culturales hasta que llegaba el producto y después veíamos la manera de ir al mercado y nada más”, repasó.
Y añadió: “Por eso era muy difícil juntar a 10 productores con un ingeniero agrónomo. Porque ninguno de ellos estaban acostumbrados a ese tipo de trabajo y no estaban capacitados para realizarlo. Por eso cuando doy clases, con la teoría del desarrollo, insisto con la mirada sistémica. Al principio te miran los jóvenes como no entiendo hasta que en un momento caen en la cuenta de la ventaja de tener ese concepto”.