Aunque parezca llamativo, la productividad en exceso puede resultar perjudicial para la salud. Se la conoce como "productividad tóxica".
Según Jennifer Moss, conferencista y autora de Why Are We Here?: Creating a Work Culture Everyone Wants, este fenómeno implica "trabajar y necesitar ser productivo, incluso a costa de tu salud y bienestar". Quienes lo padecen suelen sentir una sensación de urgencia constante.
Cómo identificar la productividad tóxica
Los signos de productividad tóxica pueden parecerse a los del agotamiento, pero a diferencia de este, las personas en este estado aún pueden cumplir con sus tareas y mantenerse comprometidas. Lo que no significa que puedan trabajar de manera sostenible. La especialista explica que después de trabajar muchas horas, la productividad baja y el rendimiento es menor.
Señales de advertencia
- Sentir que nunca hay tiempo suficiente para terminar las tareas.
- Descuidar tu salud física y mental por cumplir con tus responsabilidades.
- Desinterés en actividades fuera del trabajo.
- Sentir que tu valor personal depende de tu productividad.
La importancia del descanso
Para resolver la productividad tóxica, Moss sugiere incluir el descanso productivo en nuestras listas de actividades diarias. Es clave el descanso como algo beneficioso para lograr nuestras metas.
Un estudio de Ernst & Young mostró que cada 10 horas adicionales de vacaciones que un empleado utiliza, su rendimiento al final del año aumenta un 8%.
Aunque algunos suponen que comer en el escritorio aumenta la productividad, salir a caminar o disfrutar de la comida al aire libre puede ser mucho más beneficioso para la creatividad. Moss enfatiza que tomar descansos productivos, aumenta la eficiencia y ayuda a cometer menos errores.
Con información de Veintitrés
