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Por qué la ropa dejó de ser prioridad en Argentina: las claves de la caída en ventas

El consumo de ropa muestra signos preocupantes y el sector busca respuestas. Una especialista analiza el fenómeno desde adentro y ofrece ideas para adaptarse.

Por Fernando García

Ropa en crisis: ¿qué está pasando con las ventas en Argentina? — -

Entre mayo y junio, las ventas de indumentaria en Argentina cayeron un 7,7%. Aunque la inflación bajó, la recuperación del consumo aún no se siente. 

Natalia Von Oertel, especialista en fidelización de clientes, analizó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), las causas estructurales y los desafíos que enfrenta el sector textil.

En un contexto donde la macroeconomía empieza a mostrar signos de desaceleración inflacionaria, el consumo de ropa sigue en caída. Las ventas en el sector textil descendieron un 7,7% en el bimestre mayo-junio, según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), lo que refleja que la recuperación del bolsillo aún no alcanza a este rubro.

"La billetera de los argentinos todavía está costando", explica Natalia Von Oertel, consultora especializada en fidelización de clientes. "Aunque la inflación ha bajado, a la gente aún le cuesta decidir en qué gastar su dinero. El supermercado sigue siendo prioridad, y la ropa empieza a ser vista como un lujo".

Von Oertel señala que la indumentaria quedó relegada frente a otras urgencias del consumo cotidiano. "Si hay que priorizar, no vas a gastar en ropa. Siempre primero nos ocupamos del supermercado, y si sobra algo, recién ahí pensamos si vale la pena renovar el vestuario".

Costos, competencia y un escenario incierto

La especialista sostiene que el sector enfrenta un conjunto de variables que complejizan aún más la situación. "La demanda bajó y las empresas no pueden reducir precios para adaptarse al bolsillo de los consumidores, porque tienen cargas impositivas y costos laborales elevados. Además, si el empresario quiere mantener salarios dignos para sus colaboradores, muchas veces no puede trasladar esos costos al precio final del producto".

Como si fuera poco, a estos desafíos se suma la competencia de productos importados. "Hoy las empresas textiles tienen que salir a competir con las importaciones chinas. La caída de ventas no sólo es preocupante en el presente, sino que empieza a instalarse la duda de si esto es algo circunstancial o el inicio de una tendencia a largo plazo".

Aunque la caída interanual muestra una leve mejora (de un 63% en el mismo bimestre de 2023 a un 56% en 2024), Von Oertel advierte que desde noviembre pasado el repunte que se venía dando comenzó a estancarse. "Hay un doble nivel de preocupación entre los empresarios: la baja de ventas y la incertidumbre sobre cuánto tiempo durará este escenario".

Reaccionar sin esperar a que mejore la economía

En este marco, Von Oertel propone que las empresas no se queden esperando un cambio macroeconómico, sino que reaccionen con estrategias concretas. "No podemos tocar el precio, pero sí podemos trabajar en aumentar la cantidad de ventas o la percepción de valor. Lo primero que recomiendo es aumentar la exposición en redes sociales y mejorar los servicios posventa. Las grandes plataformas internacionales ofrecen servicios muy valorados por los clientes, y hoy hay herramientas de ecommerce accesibles que pueden ayudar".

También sugiere repensar modelos de negocio. "Una clienta que vende carteras de cuero de excelente calidad no podía bajar el precio sin comprometer los materiales ni el trabajo de sus empleados. Entonces le sugerí lanzar una segunda marca, con otro posicionamiento, que sí pueda competir en precios. Son ajustes clave para no desaparecer del mercado".

Finalmente, Von Oertel no dudó en señalar otro factor que impacta: "La ropa es cara en Argentina. Y la de niños, ni hablar. Los que tienen la posibilidad de viajar notan la diferencia. No estoy diciendo que haya que subirse a un avión para comprar ropa, pero esto habla de que algo en el sistema de producción, distribución e impuestos no está funcionando".

La caída en las ventas de ropa refleja un cambio profundo en las prioridades de consumo. Con costos altos y márgenes ajustados, el sector enfrenta un doble desafío: sostenerse sin bajar calidad y adaptarse con creatividad. La fidelización y la reinvención comercial aparecen como claves para sobrevivir y crecer.