La reciente decisión de ARCA, que habilitó un mecanismo para facilitar la desafiliación de sus empleados del sindicato, reavivó el debate sobre los límites legales de la libertad sindical y el rol del empleador en estos procesos. La medida fue cuestionada por expertos en derecho laboral, quienes advierten que podría tratarse de una práctica desleal o antisindical, prohibida tanto por la legislación argentina como por tratados internacionales.
En declaraciones al programa Sin Verso, de Ciudadano.News, el abogado laboralista Matías Cremonte explicó que la afiliación sindical, así como la no afiliación o la desafiliación, son derechos que forman parte de la libertad sindical reconocida por la ley.
"Uno puede afiliarse, no afiliarse o desafiliarse de manera libre. Es una decisión individual, como asociarse a un club o a una biblioteca popular", sostuvo el letrado.
Sin embargo, Cremonte advirtió que la intervención del empleador para facilitar activamente la desafiliación excede sus competencias legales. "La única función del empleador en estos casos es actuar como agente de retención de la cuota sindical. Si el trabajador se desafilia, simplemente deja de retenerse esa cuota. Pero facilitar la desafiliación desde el sistema interno de la empresa, sin brindar igual acceso a la afiliación, es claramente una injerencia", explicó.
¿Un simple botón o una práctica antisindical?
Especialistas sostienen que la medida podría violar los principios de libertad sindical establecidos en la Ley de Asociaciones Sindicales y convenios internacionales ratificados por Argentina.
"No hay un botón para afiliarse. Solo para desafiliarse. Eso muestra que no es neutralidad, es una acción dirigida. Y ese tipo de interferencia está prohibido", insistió Cremonte.
Posibles consecuencias judiciales
El caso podría escalar al terreno judicial si el sindicato afectado decide denunciar formalmente lo que considera una violación a los derechos colectivos de sus afiliados. Desde el punto de vista legal, facilitar solo la desafiliación sin ofrecer los mismos medios para afiliarse constituiría una práctica desleal, especialmente sensible en un contexto en el que las relaciones laborales y las negociaciones paritarias están bajo presión.
La libertad sindical no solo está consagrada por la legislación argentina. También forma parte de los compromisos asumidos por el país ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otros organismos internacionales. En ese marco, toda forma de presión o interferencia por parte del empleador puede ser objeto de sanciones y reclamos internacionales si se comprueba que vulnera derechos fundamentales de los trabajadores.

