Que un chico se alimente bien en Argentina, basado en una buena elección nutritiva, no debería tener excusas para cumplirse, según un experto que hizo foco en los hábitos de cocina y consumo de las familias que hoy "son el espejo sobre el que se reflejan los niños".
Alberto Arribas, licenciado en nutrición materno infantil, detalló en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo: "Alimentarse tiene que ver con pensar en todas las decisiones alimentarias que tomamos en los niños, muchas veces guiadas por los adultos. Por eso, nosotros hablamos de la importancia de los adultos en acompañar como espejo social y nutrirse".
"La malnutrición es un tema que nos acompaña en los estratos sociales, esto no es una cuestión solamente de las clases más empobrecidas, sino también, en familias que tienen acceso, pero por el desconocimiento hacen que no podamos elegir de la manera saludable", consideró.
Completó que, "muchas veces el hecho de elegir determinados alimentos como la comida hecha en casa. O estos alimentos industrializados, que terminan siendo productos listos para comer, hacen que se pierda el foco de la calidad en este mundo", analizó.
Y añadió: "También tiene que ver con la economía y los tiempos rápidos que se viven. El tema de la desjerarquización de la economía, de la comida en casa, nos atraviesa a todos los estratos. Algunos tienen la posibilidad de ese consumo poco variado porque no tienen la posibilidad a ese tipo de alimento que tenga otros nutrientes que las poblaciones más empobrecidas".
Claves para que un chico se alimente bien sin excusas
"Es un complejo que toca a todos los niños. Nosotros desde nuestro equipo de profesionales venimos a ver cómo generar políticas de acción para acompañar a las infancias. Nosotros creemos que esto de pensar en los nutrientes que tienen los alimentos, nos brindan las cosas para que los niños puedan crecer sanos y fuertes", dijo.
Y aclaró que, "los niños necesitan calcio, hierro, vitaminas, probióticos, muchos nutrientes que hoy no te lo dan los alimentos que actualmente se perpetúa en los adultos y se educan en alimentos con baja calidad nutricional".
"Lo primero que tenemos que saber como familia es dar el ejemplo y proponer en casa alimentos de calidad. Cuando hablamos de calidad es elegir frutas y verduras de estación. Elegir yogur con bajos porcentajes en azúcar. Poder elegir más verduras en la mesa", reflexionó.
Aconsejó, "cuando decido hacer la comida o la merienda para llevar a la escuela, que sea una manera que busque los mismos elementos que tengan estas características. Que puedan convivir con algún alimento que los chicos consumen".
"Yo hablo de los alimentos anclas. Para dar un ejemplo de alimento que ellos eligen como su favorito, en eso está la clave y después entender que el tiempo no es una excusa. Se puede cocinar rápido y saludable con dos o tres ingredientes", marcó.
Indicó que, "no hay que demonizar algunos de los alimentos que ellos comen, sino que los chicos merecen comer rico. La fórmula es: rico, sano y el secreto, está en la variedad y frecuencia de consumo. Demonizar en la salida un vaso de gaseosa, el tema es cuando la gaseosa es una bebida por excelencia de los niños".
"No está mal que un niño tome un vaso de gaseosa esporádicamente, el tema es que todos los días se hidrate con eso y arranque con un vaso de gaseosa en la escuela. Y que en el primer recreo de la escuela, sin ir desayunado se tome una botella de gaseosa con papas fritas envasadas", estimó.
Y admitió que, "a veces, es la falta de límites que a veces no tienen los chicos. La falta de espejos sociales y el bolsillo de la familia para elegir alimentos de calidad que muchas veces el desconocimiento es más importante que la economía".
"Hoy la pera y la manzana son económicas. El huevo es un alimento más caro. La base de todo es la educación que trasforma escenarios y la gente tiene que informarse en fuentes de evidencias científicas, no de cualquiera que hable bien y lo haga sin saber. Todos hablan de dietas sin harinas, sin nada, la verdad, que la gente pierde la capacidad de cambios de hábitos", criticó.
Aclaró que, "la familia en la casa no puede sola, si no hay políticas públicas en esto. Creo que la regulación en todo lo que tiene que ver con impuestos a los alimentos de mejor calidad nutricional. Que sean más accesibles, que nosotros podamos trabajar. En eso se parcializa el trabajo de la nutrición y el nutricionista diciendo si engorda o adelgaza o si tiene calorías o no".
"Nosotros somos más que eso. Hoy un nutricionista tiene que hablar de un plan de nutrición. Tiene que hablar de sustentabilidad, de sostenibilidad, de economía. Tiene que hablar de muchas cosas para que la gente tenga ese producto más cercano y una manera que cuide al individuo, como lo hace en el medio ambiente y de la sostenibilidad", detalló.
Y sumó: "Porque al largo plazo tiene que ver con que no vamos a tener alimentos como seguros como última catástrofe a nivel nacional. La catástrofe de Bahía Blanca tiene que ver con la falta de cuidado del medio amiente. La gente siempre romantiza la alimentación y todavía sigue pensando que comer una manzana te salva y comer un alfajor te hunde".
"Comer una manzana te salva en el marco de una alimentación inclusiva, variada, y el alfajor puede ser parte como fuente de placer, no como desayuno diario", aseguró.
Concluyó con: "Cocinen en casa, vincúlense con la comida, coman fruta, verduras, elijan yogures sin azúcar, vayan por ese camino que es el camino de lo saludable".
