El Interactivo

Muertes de menores en motos: el problema que exige educación y control vial

En pueblos y ciudades de todo el país, miles de familias dependen de la moto para trasladarse. Pero detrás de esa costumbre cotidiana se esconde un serio problema.

Por Fernando García

Conciencia y educación vial, el desafío para proteger a los niños en motos. — -

El uso de la moto como medio de transporte familiar sigue dejando cifras alarmantes en materia de seguridad vial. Cada año, entre 120 y 150 menores mueren en siniestros cuando viajaban como acompañantes en motocicletas, y un 28% de los sobrevivientes queda con secuelas permanentes, según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el Hospital Garrahan (2024).

La problemática se agrava si se considera que más del 40% de las motos circulan con al menos un niño a bordo, muchas veces sin casco ni medidas mínimas de protección. El dato más preocupante: apenas el 18,2% de los menores que se trasladan en moto utiliza casco.

Frente a este panorama, Fernando Rodríguez, especialista en derecho del seguro y gerente de siniestros de ATM Seguros, advirtió en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), que se trata de una deuda pendiente que combina falta de conciencia social, educación vial y control estatal.

"Cinco en una moto no es transporte, es un riesgo"

"Tenemos alcance en todo el país y vemos esta realidad continuamente. En muchos pueblos o ciudades del interior, la moto es el único medio de transporte de una familia. Entonces sucede que viajan hasta cinco personas en una misma moto: un papá, la mamá y tres chicos. En esos casos, los cascos los usan uno o dos, casi nunca los menores. Y una caída mínima puede ser fatal", explicó Rodríguez.

El especialista remarca que la moto no está diseñada para transportar más de dos personas y que el exceso de peso la vuelve inestable. "Esto se resuelve con conciencia, cultura y educación. Lo mismo pasó con el cinturón de seguridad en los autos: al principio nadie lo usaba, pero con campañas, controles y multas se logró que hoy sea un hábito. Con el casco hay que avanzar en la misma dirección: cuando se usa, el accidente rara vez es fatal; cuando no, las consecuencias suelen ser trágicas".

Falta de controles y cultura vial

Rodríguez también alertó sobre otro fenómeno que expone a los menores: las zonas no habilitadas donde se realizan picadas. "Muchos de los accidentes suceden ahí y después aparecen intentos de fraude en los seguros. Todos sabemos dónde están esos lugares y también las autoridades. Es cuestión de controlar y aplicar la ley", apuntó.

Para el gerente de ATM Seguros, la clave está en una política sostenida de educación vial desde la infancia: "A veces los mismos chicos son los que nos ponen en evidencia con sus reclamos. Pero es el Estado el que debe garantizar que la educación vial sea parte del colegio y que exista control. La conducta es personal, pero sin un marco de responsabilidad estatal los cambios no llegan".

El rol de las aseguradoras y las limitaciones de la cobertura

Rodríguez aclaró que los seguros acompañan y brindan respuestas en casos de siniestros, pero hay límites que dependen del accionar de los propios conductores. "El seguro no va a cubrir si se maneja alcoholizado, porque no lo permite ni la póliza ni la ley de tránsito. No es letra chica: es sentido común. Hay exclusiones que tienen que ver con la convivencia social y la responsabilidad individual", subrayó.

Un llamado a la conciencia colectiva

La deuda pendiente de la seguridad vial con las infancias no puede resolverse de manera aislada. Requiere campañas de concientización, educación en las aulas, controles efectivos y responsabilidad ciudadana. Como concluye Rodríguez: "El accidente va a ocurrir, pero la diferencia entre la vida y la muerte está en usar un casco o en respetar las reglas. No hay soluciones mágicas, pero sí un camino claro: educar, controlar y cuidar a quienes menos pueden defenderse".

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