La Iglesia Católica se prepara este 5 de febrero para celebrar un nuevo Miércoles de Ceniza, una festividad religiosa que marca el inicio de la Cuaresma como tiempo de preparación para la llegada de la Pascua.
Como su nombre lo indica, la Cuaresma es un tiempo de 40 días antes de la Semana Santa, y cuenta con distintos ritos como la misa, que se celebra en esta fiesta.
El número 40 tiene una simbología importante para la fe cristiana: como ejemplo, esos son los años que permaneció el pueblo judío en el desierto, guiado por Moisés. Y también son 40 los días que Jesús se ocultó en tierras de Judea, sin alimento ni agua, padeciendo las tentaciones del demonio.
Es el motivo por el que los fieles católicos reconocen a la Cuaresma como un espacio de oración, sacrificios y, por sobre todo, ayuno.
Miércoles de Ceniza, un significado vital
Es importante recordar que la Cuaresma simboliza el tiempo de preparación hacia la festividad más importante de los católicos, como es la Pascua.
El nombre "de Ceniza" hace alusión a que en esos días se queman las plantas y ramos de olivo que se van a utilizar en el Domingo de Ramos. Los restos de este ritual forman una cruz en la frente de los creyentes, como símbolo de que portan al Espíritu Santo.
Nada de carne
El Miércoles de Ceniza no cuenta con una fecha fija en el calendario, ya que se celebra siempre un día después del Carnaval, y con 6 semanas de anticipación a la Pascua. El tiempo posterior está marcado por la limosna, la oración y el ayuno.
La tradición católica marca que cada viernes, durante los 40 días anteriores a la Semana Santa, no se coma carne, aunque algunos reducen estas fechas al Viernes Santo y al Miércoles de Ceniza.


