En el marco del Mundial para la Prevención del Suicidio (día 10 de septiembre), especialistas en salud mental alertaron sobre una problemática crítica y creciente en el país. Según datos oficiales, en Argentina se registra un promedio alarmante de 22 intentos de suicidio por día, una cifra que refleja la profunda crisis socioeconómica y de salud mental que atraviesa la sociedad.
Expertos consultados, como la licenciada Mara Abrego (Corporación Internacional Sintagma Convergencia) y el psicólogo Juan Del Bene (Ministerio de Salud de Río Negro), coincidieron en que el suicidio es un problema social complejo y multifactorial, que afecta principalmente a los jóvenes. "No es ninguna novedad que estamos en emergencia en materia de Salud Mental", afirmó Abrego, mientras que Del Bene subrayó que el problema "nos atañe a todos".
Focos de alarma y factores de riesgo
Los datos más recientes del Sistema Nacional de Vigilancia Sanitaria (SNVS) registran 15.807 intentos de suicidio notificados entre abril de 2023 y fines de abril de 2025, lo que confirma la dramática cifra de 22 episodios diarios en el país.
Los especialistas señalan que los factores socioambientales, económicos y culturales profundizan la problemática.
Del Bene, hizo hincapié en el impacto de la tecnología, que si bien puede ser una herramienta, también genera una dinámica de "distanciamiento entre el mundo de los adultos y los adolescentes", afectando el diálogo y los espacios de intercambio genuino.
Prevención y el valor de los vínculos
A pesar de la gravedad de la situación, los expertos coinciden en que el suicidio se puede prevenir. Desde el sector de la salud pública se promueven estrategias basadas en la evidencia científica, como el fomento de espacios de escucha y contención. "Hay un conjunto de factores que genera un sufrimiento tal en la persona que hace que 'tome esa decisión'", explicó Del Bene, destacando que el problema no tiene una única causa.
Los especialistas enfatizaron en la necesidad de trabajar de forma multisectorial e interdisciplinaria y, sobre todo, de romper con el estigma y la discriminación que históricamente rodearon la problemática. La Ley Nacional 27.130 busca precisamente eso, promoviendo acciones de prevención y asistencia contra el aislamiento e individualismo, caldos de cultivo para despertar ideas suicidas.
En un contexto de alta vulnerabilidad, se subraya el valor de los vínculos humanos. La idea de que "todos podemos ser preventores" es central: basta con un "¿cómo estás, qué te anda pasando?" para abrir una puerta al diálogo y ofrecer una red de apoyo que puede salvar una vida. Una sociedad en el cada individuo se sienta parte.
Con información de El Cordillerano y Tiempo Argentino