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Los sonidos que desatan ira y ansiedad: qué hay detrás de la misofonía

Es una condición poco conocida que genera reacciones emocionales intensas ante ciertos sonidos cotidianos. ¿Por qué ocurre y cómo afecta a quienes la padecen?

Fernando García

Por Fernando García

5 Febrero de 2025 - 15:47

Imagen ilustrativa.
Imagen ilustrativa. Freepik.

5 Febrero de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

La misofonía es una condición que afecta a un porcentaje significativo de la población mundial, generando reacciones emocionales y físicas intensas ante ciertos sonidos cotidianos. Marioly Steffany Vargas, creadora de la comunidad Misofonía Apoyo, explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), los principales aspectos de este trastorno y los desafíos que enfrentan quienes lo padecen.

Un trastorno poco conocido

"La misofonía se diferencia de la hipoacusia y la sensibilidad auditiva en general, ya que se trata de una respuesta emocional y física a ciertos sonidos específicos", explica Vargas. Sin embargo, a pesar de su impacto, esta condición aún no está reconocida en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.

Según la especialista, la misofonía, también conocida como síndrome de selectividad al sonido, se manifiesta de manera distinta en cada persona. "No todos los que tenemos misofonía reaccionamos ante los mismos sonidos", comenta. "Algunas personas sienten la necesidad de huir o experimentan rabia ante ciertos ruidos, mientras que en casos extremos pueden llegar a autoinfligirse daño".

Cómo se manifiesta la misofonía

Los sonidos que desencadenan respuestas misofónicas varían de persona a persona. Vargas mencionó algunos de los más comunes: "El crujido de ciertos alimentos, el sorbeteo de la nariz o incluso la respiración pueden provocar reacciones intensas. En algunos casos, el sonido resulta molesto si proviene de una persona en particular, pero no si lo emite otra".

Para evaluar el nivel de misofonía en un individuo, existe la escala NMAS-1, que permite determinar el grado de afectación y la necesidad de recurrir a un especialista.

Posibles causas y tratamiento

El origen de la misofonía es aún incierto. Vargas indicó que algunos estudios sugieren una base neurológica, relacionada con la asociación de ciertos sonidos con experiencias negativas. "Cuando el cerebro detecta estos sonidos, activa una respuesta automática que genera tensión muscular y emociones negativas", explica. También hay hipótesis que vinculan la misofonía con factores psicológicos e incluso genéticos, aunque esto último es objeto de debate.

En cuanto al tratamiento, Vargas destacó que la relajación muscular puede ayudar a reducir la tensión generada por los sonidos molestos. "Cuando escucho un ruido que me afecta, trato de eliminar mi tensión y mantengo una conversación conmigo misma para recordar que es solo un sonido de fondo". También mencionó la terapia de exposición, el uso de sonidos marrón o blanco y dispositivos de cancelación de ruido como opciones para sobrellevar la condición. "Evitar el sonido no es una solución, sino aprender a convivir con él".

Según datos compartidos en la entrevista, se estima que el 10% de la población mundial sufre de misofonía en distintos grados, lo que subraya la importancia de generar conciencia y fomentar la investigación sobre este trastorno. "Es fundamental que la misofonía sea más conocida y comprendida para que quienes la padecemos podamos encontrar mejores soluciones y apoyo", concluyó Vargas.

Repasá la entrevista completa:

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