Lo que el cerebro experimenta cuando el corazón se apaga
Un neurólogo argentino analiza qué ocurre en el cerebro cuando el corazón se detiene. Desde estudios con electroencefalogramas, hasta casos reales extremos.
El neurólogo Conrado Estol explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), qué sucede en el cerebro cuando el corazón deja de latir y arrojó luz sobre algunas confusiones frecuentes en torno a la muerte cerebral y al paro cardíaco.
En la entrevista, detalló cómo el organismo reacciona en los momentos finales y qué factores pueden influir en la posibilidad de una recuperación.
"No siempre ha estado claro: el corazón deja de latir, no llega más sangre al cerebro, no llega oxígeno, y las estructuras del cerebro —que son las que mantienen activo al corazón— mueren. Entonces, eso es la muerte", afirmó Estol.
El especialista remarcó que existen dos caminos hacia la muerte. En algunos casos, como los traumatismos o los accidentes cerebrovasculares, el cerebro muere primero y con él, las funciones básicas que sostienen la vida, como la respiración y el latido cardíaco.
En cambio, en la forma más común, es el corazón el que se detiene primero —por un infarto, por ejemplo— y eso deriva en la falta de oxígeno cerebral. "Esa es la muerte que puede sufrir cualquier persona", precisó.
Estol se refirió a un estudio reciente de la Universidad de Michigan, donde se monitoreó con electroencefalogramas a pacientes que estaban por fallecer.
Al desconectar los soportes vitales, los investigadores detectaron patrones cerebrales similares a los de los sueños o a ciertos tipos de convulsiones, aunque sin que se tratara de epilepsia. "No sé qué significa. No sé si eso tiene que ver con lo que las personas sienten cuando cuentan experiencias cercanas a la muerte. Pero hay registros de actividad", comentó.
También señaló que, aunque el corazón se detenga, el cerebro no muere de inmediato. En condiciones normales, puede mantenerse con vida hasta 8 minutos sin circulación, aunque ese tiempo puede extenderse si la temperatura corporal es muy baja.
El rol de la hipotermia y los avances tecnológicos
El neurólogo relató casos sorprendentes: niños que cayeron a lagos congelados y lograron ser reanimados después de estar hasta dos horas bajo el agua. La clave, según explicó, es que el frío disminuye las necesidades de oxígeno de las neuronas, lo que permite extender el tiempo de supervivencia cerebral.
Incluso mencionó avances tecnológicos aplicados a situaciones de trauma: "Hay cascos para moto que generan auto-hipotermia. Cuando se produce un impacto, se activa una reacción química que enfría la cabeza. La idea es ganar tiempo para que las neuronas se mantengan vivas hasta llegar al hospital".
Estol recordó además el caso de Nando Parrado, sobreviviente de la tragedia de Los Andes, quien fue dado por muerto tras un traumatismo craneal severo. "Estuvo en coma, expuesto al frío extremo, y una teoría dice que eso pudo haber ayudado a que sobreviviera", señaló.
Por último, advirtió sobre los riesgos del calor extremo y los golpes de calor, y aconsejó precaución también al momento de tratar congelamientos: "Los médicos de Napoleón veían que los soldados que se recalentaban rápido se morían más que los que eran calentados de forma gradual. La física y la vida son complicadas".
La muerte, desde la mirada médica, no siempre ocurre en un solo instante. Lo que parece definitivo puede tener matices biológicos sorprendentes. Comprender cómo reacciona el cerebro en esos minutos finales no solo amplía el conocimiento científico, sino que también interpela nuestra idea sobre los límites entre la vida y la muerte.