Felicidad empieza con fe

La felicidad disminuye a los 18 años: ¿a qué edad se vuelve a ser feliz?

Según un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica, se demostró que la alegría empieza a disminuir a partir de los 18, exactamente cuando se pasa de la adolescencia a la adultez.

Por Ciudadano.News

A los 18 comienzan las responsabilidades mayores, la autoexigencia y la competitividad laboral. Motivos para deprimirse. — Web

Un estudio realizado por un organismo dedicado a la actividad económica demostró de qué manera fluctúa la satisfacción de la vida a lo largo del tiempo. En dicha encuesta quedó en claro que la felicidad subjetiva comienza a bajar a cierta edad, pero luego tiende a subir, en forma de parábola.

El paso de la adolescencia a la adultez es, según el estudio de la NBER, el momento de más tristeza.

La investigación surgió desde la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), y para ello se analizaron datos de 130 países, con los que se demostró que la alegría empieza a bajar a partir de los 18, exactamente en el cambio de la adolescencia hacia la adultez.

El trabajo indica que no es una coincidencia que esa alegría baje a un nivel mínimo a los 18: a partir de esta edad, las personas empiezan a tener más decisiones, responsabilidades y autoexigencia. Esto, poco a poco, hace que el optimismo propio de la juventud empiece a decaer.

Nuestro estado de ánimo es una parábola: primero desciende, y luego vuelve a subir. Décadas para eso.

Así y todo, la investigación remarca que esta disminución lenta llega a su punto más bajo a los 47 años, coincidente con la 'crisis de mediana edad'. Es una fase en la que aparecen la incertidumbre, el cuestionamiento personal y la ansiedad, y está influenciada por los intentos de equilibrar la vida familiar, los cambios físicos, y las experiencias personales.

Que vuelva la alegría

Pero lo más sorprendente que dejó el trabajo realizado por la NBER es que justamente a los 50 años esa línea vuelve a subir, lo que queda en claro al ver a muchísimos adultos mayores que vuelven a ser felices, y disfrutan de los mismos niveles de alegría que cuando eran niños.

Los adultos mayores tienden a repetir el nivel de alegría de la niñez. El motivo: más importancia a lo importante.

Este 'regreso a la felicidad' está estrechamente conectado con la madurez emocional y la aceptación de los límites personales. Muchos individuos, con el paso del tiempo, dejan de prestar atención a superar expectativas inalcanzables, cambiando eso por disfrutar de un tiempo de calidad.