Hace muy poco, un abuelo paterno fue obligado a pagar la cuota alimentaria de su nieto, tras 16 años de abandono por parte del padre. Por este motivo, la producción de El Interactivo, por Ciudadano News, convocó al abogado Norberto Markarián para escuchar detalles del caso, y sus efectos en los ciudadanos.
Markarián señaló que "aunque este caso asombra a la sociedad, las demoras y los incumplimientos son lo más común en el mundo de la abogacía cuando se rompe el vínculo familiar. Los juicios por alimentos son tan comunes que la justicia está "tapada" de ellos".
Buscando la ayuda paterna
Cuando la mujer se queda a cargo de los hijos, inicia una "carrera vertiginosa" para cubrir gastos de alimentos, colegio y remedios. Al buscar la ayuda del padre, este a menudo se esconde, obligando a la madre a buscarlo por todos los medios posibles. "Incluso si el deudor cuenta con los medios adecuados -comenta el profesional-, los abogados, a veces, inventan un montón de excusas para declararlo insolvente".
Estos juicios suelen durar muchos años y están plagados de incumplimientos totales o parciales. Si el hijo decide estudiar, el padre tiene la obligación de sostenerlo, al igual que la madre, hasta los 26 años de edad, haciendo que los juicios sean virtualmente interminables.
El castigo a la tercera edad y el vacío legal
Cuando el padre logra eludir sus obligaciones, la desesperación lleva a las madres a demandar a los padres del deudor. Así, la carga recae sobre los abuelos, quienes generalmente son jubilados y no pueden enfrentar el embargo del 20% de sus haberes o sus propiedades. Markarián calificó esta situación como "un castigo más para la tercera edad". El problema se agrava por la falta de certeza legal: "No hay un porcentaje fijo para determinar la cuota alimentaria", asegura.
Markarián propuso que los legisladores busquen crear una institución que proteja a los menores, financiada por un fondo obligatorio aportado por los mismos padres (50% cada uno), garantizando así el cumplimiento. El abogado aconsejó a los abuelos que, para evitar el castigo, hagan una información sumaria con dos testigos ante el juez de paz, declarando su propia insolvencia y pidiendo que la obligación se reparta entre otros parientes. "De esta manera -advierte-, no va a ser necesario aceptar el castigo tal como viene".


