A partir del próximo 4 de noviembre, los visitantes de los parques nacionales argentinos deberán afrontar un aumento significativo en los precios de entrada, en especial en los destinos turísticos más reconocidos del país, como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Tierra del Fuego.
La medida del Gobierno nacional tiene como objetivo principal "financiar mejoras en infraestructura y servicios", así como "responder a las crecientes demandas del turismo local y extranjero".
La Resolución 228/2024, publicada en el Boletín Oficial, establece un incremento del 28,57% en la tarifa de ingreso para extranjeros, mientras que para los argentinos el ajuste alcanza un notable 50%. Así, en el Parque Nacional Iguazú, los visitantes extranjeros pasarán de pagar 35 mil a 45 mil pesos, y los argentinos, de 10 mil a 15 mil pesos.
En contraste, en el Parque Nacional Tierra del Fuego el aumento será de 33,33% para extranjeros y 20% para nacionales, reflejando que la medida impactará de manera variable según la región.
Entre las novedades que acompañan el aumento tarifario, el Gobierno lanzó el "Flexipass" y el "Pase Anual". El primero permite a los visitantes la flexibilidad de acceder a los parques durante tres o siete días, mientras que el segundo, dirigido a quienes deseen Múltiples visitas anuales, permitirá un ingreso ilimitado durante un año, al costo de cinco días en el Parque Nacional Iguazú.
Asimismo, se aplicarán descuentos específicos, como un 50% en la segunda visita a determinados parques y la creación de una categoría de "Exentos" que incluya a veteranos de la Guerra de Malvinas y estudiantes, con la intención de mantener ciertos sectores prioritarios de la sociedad con acceso gratuito a los espacios naturales.
Si bien el Gobierno argumenta que estos buscan promover la autofinanciación de los parques y mantener la calidad de sus servicios, sectores críticos consideran que los aumentos representan una medida de barrera económica, afectando el acceso de las familias argentinas a estos recursos.
El diseño de tarifas diferenciadas y de nuevos pases busca encontrar un equilibrio entre la demanda turística y el acceso local, pero las críticas apuntan a que el nuevo esquema podría restringir la inclusión social y limitar la accesibilidad para amplios sectores de la sociedad.
Este contexto plantea desafíos para la administración de estos espacios, que no solo son importantes atractivos turísticos, sino también patrimonio natural y cultural de todos los argentinos.
