Mendoza y gran parte del Oeste argentino sufren el fenómeno de las heladas tardías, algo que se ha vuelto más preocupante por su ocurrencia fuera de las épocas habituales. Estas heladas, que ocurren en primavera, afectan directamente los frutales y cultivos de hoja caduca, como la vid, justo cuando están iniciando su actividad biológica con órganos tiernos y vulnerables. Martín Cavagnaro es docente de la UNCuyo y experto en agrometeorología, y en una charla que tuvo en Círculo Político, por Ciudadano News, explicó que "los brotes con racimos expandidos o en inicio de floración pueden ser afectados por temperaturas de 1 o 2 grados bajo cero".
"Justo cuando están empezando su actividad biológica (algunas a principios o fines de agosto y otras, como la vid, más cerca de septiembre u octubre), comienzan con órganos tiernos. Como estos órganos tienen mucha agua, son muy vulnerables a las heladas tardías. No es un fenómeno desconocido; hay heladas tardías prácticamente todos los años. Sin embargo, estas heladas son más tardías que lo habitual", advirtió.
La helada que ni cae ni sube
Existe un debate popular sobre si la helada "cae" o "sube." El especialista aclara que "la helada ni cae ni se levanta. Se produce por la pérdida de calor de dos formas: por la pérdida de calor del suelo durante la noche (balance negativo) o por el paso de un frente frío (heladas advectivas), donde el daño se produce por el contacto directo de aire muy frío con la planta".
Dado que la prevención de la helada es imposible, al ser un fenómeno climático, la clave radica en la preparación y mitigación. Los productores deben tener prácticas definidas, como mantener "el suelo húmedo y sin malezas" para que el suelo retenga mejor el calor. "Cuando uno dice que va a tapar algunas plantas, lo que está haciendo es tratar de retener un poco ese calor que el suelo está perdiendo con un plástico o lo que use para cubrir. En cuestiones más domésticas, en patios y casas, sí es útil tapar vegetales o plantas susceptibles", amplía el profesional.
Estrategias de mitigación y el impacto del cambio climático
Para la defensa activa, los productores buscan generar calor dentro de los cultivos. Cavagnaro enfatiza que, aunque quemar es un método contaminante, "no recomendamos ni aceites usados o quemados ni cubiertas". La quema de neumáticos, además de ser sancionable, es ineficiente y genera una nube espesa que impide que el suelo se recaliente para la noche siguiente. En su lugar, se utilizan combustibles líquidos como la nafta o el kerosén, o bien, restos de poda, madera o parafinas sólidas.
Finalmente, el experto señala que el cambio climático ya está modificando los procesos agrícolas, reportando que "los procesos entre las fases fenológicas se están acortando" y que las cosechas se anticipan, obligando a replantear tareas como las podas tardías para intentar retrasar el ciclo de la planta.

