Muchas veces no tenemos en cuenta que la educación emocional es tan importante como ir al colegio o comer bien. Es que sin ella, podemos llevar adelante una vida totalmente infeliz y estresada. Es que los psicólogos o psicopedagogos, recomiendan hablar de lo que duele para que duela menos, y para que podamos transitar mejor los duelos, además de conseguir paz mental.
Laura Ferré, psicóloga, habló con El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Facebook y YouTube de Ciudadano.News) y contó que este "es un tema frecuente" para sorpresa de muchos y que a pesar de que es algo que no se tiene en cuenta "la comunicación que tenemos con uno mismo también incide en la comunicación que entablamos con los demás".
A muchas personas, les "cuesta identificar las emociones, poder ponerle un nombre, hablar consigo mismo y después poder comunicarlas al otro", esto puede ocurrir por muchas cosas. Estas pueden ser reveladas en terapia, para poder trabajarlas y sanarlas.
En este sentido, expresó que "en ocasiones, somos muy autoexigentes con nosotros mismos esto provoca que seamos muy pocos compasivos y no nos damos el permiso de sentir, así como tampoco, le ponemos nombre a lo que estamos sintiendo, entonces mucho menos vamos a poder expresarlo".
El proceso para llevarlo a cabo es en primera medida aceptar lo que nos pasa y "tener una charla con nosotros mismos". A partir de ese momento, podemos "elegir poder hablar de lo que nos duele, cuándo y con quién".
"El primer paso es importantísimo, la conversación con uno mismo, como darse el permiso de identificar qué nos está molestando, doliendo. Por ahí implica remover algunas cuestiones de fondo, y después elegir a quién, con quién lo queremos compartir", pero al final de cuentas esto es "salud mental".
Asimismo, destacó que otra opción es "tomarse unos minutos por día, tratar de escribir dos o tres emociones que te lideran", ya que es permitirá "identificarlas y ponerlas afuera, ponerle un nombre". Eso ayudará a que la persona baje la ansiedad y baje la autoexigencia, entonces va a poder reconocer de dónde viene la tensión.
Finalmente, en el caso de que sea un otro a quien vemos en esta situación, siempre será suficiente que sepa que estamos ahí para escucharlo y "no insistirle en caso de que no quiera contar". En estos casos, también "hay que diseñar el momento para ayudar al otro”.