Gisella Pelegrina lleva más de una década enseñando a bailar algo más que coreografías: enseña respeto, empatía y libertad. Acompañante terapéutica y profesora de danza, encontró en su recorrido profesional una forma de unir ambos mundos, y desde allí viene impulsando un espacio donde la diversidad no es una excepción, sino una base.
En diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), la directora academia de danzas inclusivas La Maja, dejó algunas claves sobre su incursión en el arte y al mismo tiempo en la inclusión:
"Hace 12 años empecé con este proyecto. Soy acompañante terapéutica y también profe de danza. Trabajaba en centros de día de Godoy Cruz y Luján, y fue ahí donde me encontré con el universo de la discapacidad. Ahí nació la idea de armar algo propio, una academia de danzas pensada para personas con y sin discapacidad", contó.
La propuesta, que fue creciendo con los años, hoy ofrece clases de distintas disciplinas —desde flamenco hasta zumba— adaptadas según el ánimo, la condición o la necesidad de cada estudiante. Pero más allá de la técnica, lo que la mueve es una convicción: que el arte es para todos.
"Desde muy chica doy clases. Empecé a los 18, y cuando llegaban alumnitas con distintos trastornos era casi un tabú preguntar".
"La verdad es que desde muy chica doy clases. Empecé a los 18, y muchas veces me pasaba que llegaban alumnas con distintos trastornos o síndromes. En ese momento, era casi un tabú preguntar. Ahí empecé a formarme, a capacitarme, y a pensar una forma diferente de enseñar", relata.
"Todos aprendemos de todos".
Pelegrina no esquiva las complejidades que implica trabajar con personas con diversas discapacidades, pero insiste en que la clave está en el vínculo. "Hay gente que piensa que inclusión es solo trabajar con síndrome de Down, pero es mucho más amplio. En las clases hay chicos con autismo, con otros síndromes, con discapacidades motoras o mentales. Cada uno enseña algo, y todos aprendemos de todos".
Una de sus principales preocupaciones es fomentar la autonomía. Desde el momento en que llega una consulta, se busca que la persona interesada pueda decidir si quiere quedarse o no. "Tratamos de que entren solos a la clase, que sea su espacio. Después hablamos con las familias, pero ellos también piensan, también sienten. Si no lo dicen con palabras, lo van a expresar de alguna manera", explicó.
"Los chicos también cambian de terapeuta o de seño en la escuela. En la academia pasa lo mismo: hay profes nuevas, pero brindamos la misma contención".
Como acompañante terapéutica, Gisella acompaña muchas de las clases, aunque no siempre es necesario. El equipo docente está preparado para adaptarse a cada situación. "Los padres a veces tienen miedo, sobre todo cuando hay cambios de profesora o en la rutina. Pero es algo que también pasa en la escuela o en las terapias. Acá se busca brindar esa misma estructura, con confianza y seguimiento".
El próximo 21 de junio, los estudiantes celebrarán un nuevo aniversario con una presentación abierta en el Cine Teatro Plaza. Un escenario más, pero también un símbolo de todo lo que viene construyendo: un lugar donde el arte no excluye, y donde cada paso —por pequeño que sea— se convierte en un acto de inclusión.
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