Renunciando al poder: ¿por qué la Generación Z y los Millennials rechazan las jefaturas?
Alejo Javier Rodríguez, consultor en Recursos Humanos, explicó en El Interactivo por qué la mitad de los jóvenes les dice "no" a los roles de liderazgo tradicional, algo que impacta en la sucesión y la productividad empresarial en Latinoamérica.
El mercado laboral argentino y latinoamericano enfrenta un problema moderno y creciente: las nuevas generaciones, que incluyen a Millennials y Centennials (Gen Z), están evadiendo activamente las posiciones de liderazgo, gerencia y jefatura dentro de los organigramas convencionales de las empresas.
Alejo Javier Rodríguez.
Alejo Javier Rodríguez, consultor de recursos humanos y fundador de prosperitymodel.com, señaló en Sin Verso, por Ciudadano News, que esta tendencia está muy marcada. "Este último reporte habla de que uno de cada dos, es decir, casi la mitad de los jóvenes, le dicen que no a este tipo de ofertas", detalló. Este rechazo impacta directamente los planes de sucesión, dejando vacantes críticas sin cubrir y afectando la productividad y los resultados del negocio.
Más bienestar y menos 24/7: la búsqueda de calidad de vida
El rechazo a estas posiciones se debe a que la oferta laboral tradicional ya no convence, más que a la supuesta fragilidad de la "generación de cristal". Una de las principales razones es la exigencia de un equilibrio entre la vida personal y profesional, priorizando el bienestar, la flexibilidad y la salud mental. Las nuevas generaciones traen consigo demandas específicas: foco en tener bienestar y vivir con calidad de vida, además de que su propósito personal y sus valores conecten con los valores de la organización.
Rodríguez describe el dilema central: "¿Se trata de vivir para trabajar, o trabajar para vivir? ¿Se trata de vivir bien y vivir con calidad de vida y prosperar en la vida?". Por ello, muchos jóvenes prefieren un proyecto temporal o un desafío profesional que les permita manejar sus tiempos, en lugar de posiciones de jefatura que exigen disponibilidad "24/7", una alta carga emocional, y responsabilidades excesivas.
El fin del "verso" y la deuda de la "paga justa"
Un factor determinante es la percepción de que las posiciones intermedias exigen demasiada responsabilidad a cambio de una compensación insuficiente. El consultor enfatiza que los jóvenes ya no valoran conceptos como la "felicidad organizacional" inventados en décadas pasadas, sino realidades tangibles. "Se terminó el verso," afirma Rodríguez.
Una de las principales razones es la exigencia de un equilibrio entre la vida personal y profesional, priorizando la salud mental.
El primer factor que define un gran lugar para trabajar es, según el entrevistado, "una paga justa". Además, la evidencia muestra que estas posiciones conllevan un riesgo significativo de agotamiento: el 60% de las personas que ocupan jefaturas en América Latina están "quemados" o sobrepasados. "Es lógico, entonces, que una oferta que promete solo un 20% más de salario no sea atractiva para asumir un cargo de tal magnitud y la falta de formación que brilla por su ausencia", enfatiza.
"La mitad de los jóvenes le dicen que no a la oferta de liderazgo empresarial" (A. J. Rodríguez)
Ante este panorama, el problema de la sucesión y las vacantes es un reflejo de que las empresas deben adaptarse a las nuevas exigencias. La clave está en generar un entorno laboral que fomente la "prosperidad del colaborador", ofreciendo capacitación continua, flexibilidad, nuevos desafíos y, fundamentalmente, una compensación justa. "Si las organizaciones logran esto, los jóvenes no solo elegirán quedarse, sino que lo harán "no porque está obligado, sino porque elige realmente quedarse con vos", culminó el referente.