La "figurita difícil" de los océanos eligió Argentina: la increíble historia de la ballena que regresó tras 100 años
Un fenómeno sin precedentes: la ballena Sei, que había desaparecido por la caza intensiva, vuelve a las costas de Comodoro Rivadavia en grandes cantidades, abriendo la puerta a un turismo náutico único en la Patagonia y confirmando la resiliencia de la vida marina.
Un regreso que roza lo milagroso está ocurriendo en las frías aguas de la Patagonia. Después de casi un siglo de ausencia, la ballena Sei (Balaenoptera borealis), el tercer cetáceo más grande del planeta y considerado por los expertos como la "figurita difícil" de los océanos, ha vuelto a las costas de Comodoro Rivadavia en cantidades que asombran a científicos y locales.
Este majestuoso retorno no solo reescribe la historia natural de la región, sino que también abre la puerta a un futuro donde la conservación y el turismo sostenible reemplazan un pasado de explotación.
Un pasado de caza, un futuro de esperanza
Para entender la magnitud de este evento, hay que viajar al pasado. "Se las cazó durante mucho tiempo. Se usaba la grasa para exportarla", explicó el especialista en turismo de naturaleza, Facundo Niziewicz, en El Interactivo, de Ciudadano News. En la zona existían factorías, como la del paraje La Lobería, que en la década de 1930 procesaban la grasa de ballenas y lobos marinos. Esta caza intensiva, destinada a la exportación, diezmó la población y borró a la Sei del mapa costero patagónico.
El cese de esa industria y el paso de las décadas crearon las condiciones para un regreso que hoy se materializa. "En los últimos 10 años se las empezó a ver con muchísima mayor cantidad, por eso se habla del regreso de la ballena Sei", comentó Niziewicz. Lo que antes era un fantasma del océano, hoy es una presencia vibrante.
Lo que hace a este avistamiento tan especial no es solo el regreso, sino la naturaleza misma de la ballena Sei. Conocida por ser "la más rápida de todas las ballenas", es una especie eminentemente oceánica que suele vivir entre 600 y 1000 kilómetros mar adentro. Verla, como ocurre ahora, a tan solo 1 o 5 kilómetros de la costa es un fenómeno extremadamente raro a nivel mundial.
"El avistaje de la ballena Sei es más dinámico. Es alucinante y totalmente distintoa lo que se vive en Puerto Madryn con la ballena franca", señaló el especialista. A diferencia del nado pausado y costero de su pariente más famosa, observar a la Sei implica una navegación activa, acompañando a grupos de hasta cinco individuos que se mueven en línea recta mientras se alimentan.
La ciencia detrás del regreso y el nacimiento de "Mansa"
Un equipo de biólogos de la universidad local ha sido clave para documentar este suceso. Mediante análisis de ADN confirmaron la especie y, a través de rastreadores satelitales, han comenzado a desentrañar sus misterios, descubriendo que migran hacia el sur de Brasil para reproducirse.
En este proceso científico surgió una historia conmovedora: la de "Mansa", una ballena bautizada así por su comportamiento tranquilo y curioso con las embarcaciones de los investigadores. Tras colocarle un rastreador en 2024, los biólogos temían no volver a verla. Sin embargo, un año y un mes después, una fotógrafa capturó una imagen que lo cambió todo.
Toda la información de esta especie estará en el documental "Sei, la ballena desconocida"
"Por la forma de la aleta, uno de los biólogos que hace fotoidentificación pudo confirmar que era el mismo individuo. Es como una huella digital", relató Niziewicz. Debajo de su aleta, la cicatriz del rastreador confirmaba que Mansa no solo estaba a salvo, sino que había elegido volver.
Este regreso, validado por la ciencia, ha impulsado un proyecto de "turismo náutico sostenible" que se encuentra en las etapas finales de aprobación. La iniciativa busca permitir que el público pueda maravillarse con estas gigantes, garantizando un avistaje cuidado que no perturbe su recuperado hogar. Mientras tanto, la historia completa de su retorno será contada en el documental Sei, la ballena desconocida, producido por una filial de National Geographic en Argentina.
El regreso de la ballena Sei es más que una buena noticia ecológica; es un poderoso recordatorio de la resiliencia de la naturaleza y una invitación a construir un futuro en el que la admiración reemplace para siempre a la depredación.