La presión por ajustarse a estructuras rígidas en el ámbito educativo puede generar un impacto negativo en el bienestar emocional de los niños, afectando su autoestima, su aprendizaje y su desarrollo personal.
Así lo advirtió la psicóloga Sonia Almada, quien en una reciente entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), analizó los desafíos que enfrentan los sistemas escolares en Latinoamérica y la necesidad de respetar la diversidad en los procesos de aprendizaje.
"No se cumplía ni antes ni ahora. Por supuesto que hay maestros y escuelas muy dedicados a la atención de cada niño y niña, pero no siempre se puede", expresó Almada, señalando que las diferencias en los contextos educativos dificultan un abordaje verdaderamente individualizado.
La especialista recordó el caso de un Premio Nobel de Matemáticas que, en su infancia, tenía dificultades para adaptarse a los tiempos escolares, lo que le generaba frustración. "Se sentía mal porque no podía terminar sus tareas a tiempo. Por suerte, un maestro se apiadó de él y le dio más horas para completar su trabajo. Años después, ese niño terminó siendo un Premio Nobel", relató.
Según Almada, estas historias evidencian la importancia de adaptar la educación a los ritmos individuales, en lugar de imponer un modelo estandarizado que no contempla las particularidades de cada estudiante. "Las aulas están pensadas bajo un sistema capacitista, que asume que todos los niños tienen las mismas habilidades y capacidades, cuando en realidad no es así", sostuvo.
La psicóloga enfatizó que el aprendizaje no puede disociarse del bienestar emocional. "Atiendo pacientes que han sido etiquetados y no escuchados en lo que les pasa: duelos, migraciones, enfermedades familiares, abusos. Todo esto afecta la capacidad de aprendizaje", explicó. Para Almada, la verdadera tarea de la educación es permitir que cada niño crezca a su ritmo, sin que las diferencias sean vistas como fracasos.
Además, la experta mostró su preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en la educación y el aprendizaje.
"La IA puede ofrecer datos e información, pero no tiene emocionalidad. Y la inteligencia humana no es solo biológica, está profundamente relacionada con lo emocional. Se dice que en el futuro tal vez no se necesiten maestros, pero la IA jamás podrá reemplazar la calidez humana ni el vínculo que un educador establece con sus alumnos", advirtió.
Finalmente, Almada hizo un llamado a reflexionar sobre el papel de la educación en la construcción de sociedades más humanas y solidarias.
"Podemos poner miles de máquinas en un desastre natural, pero lo que realmente importa es la humanidad: el abrazo, la ayuda desinteresada, la preocupación por el otro. Eso es algo que ninguna tecnología podrá sustituir", cerró.
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