No se trata de una celebración antigua. En este 2025, el Día Mundial del Sueño cumple apenas 17 años de existencia, y nació por intermedio de la Sociedad Mundial del Sueño, con el objetivo de avanzar en la salud del sueño a nivel mundial, haciéndole frente a una epidemia de somnolencia e insomnio que amenaza con afectar gravemente la salud orgánica de las personas.
Muchas son las personas que sufren por no dormir bien, debido a malos hábitos y factores externos que afectan la calidad del sueño. Vivir en ciudades grandes, por ejemplo, no permiten tener una rutina balanceada y pareja entre trabajo y descanso, porque muchas empresas sostienen horarios corridos. El horario de las actividades, entonces, es prolongado, y el individuo no alcanza a reposar con naturalidad.
Dormir no es lo mismo que descansar. Y contra eso, el insomnio.
Tratar de lograr un equilibrio es importante, porque dedicar entre 20 y 40 minutos diarios a una siesta es fundamental. Nos ayuda a estar plenos en las tareas que demanda la rutina laboral y la vida en general. A esta rutina se le puede sumar la regla denominada "20-20-20" que, si bien no es para dormir o recuperar el sueño acumulado, sirve para generar un espacio entre las tareas, con el fin de relajarse y volver a dicha actividad.
Es posible mejorar la higiene del sueño con pequeños cambios diarios, para disfrutar de un descanso reparador. En el Día Mundial del Sueño conviene conocer los hábitos y medidas que ayuden a cuidar la salud a través de un buen descanso.
El Día Mundial del Sueño invita a la gente a priorizar el descanso.
El acto de dormir es placentero, pero eso no significa que la persona vaya a descansar. Muchas veces los sueños son invadidos por preocupaciones diarias, y para erradicar esto es conveniente conocer cinco reglas básicas, que nos ayuden a llegar a un descanso completo.
Los cinco consejos para descansar en serio
La rutina del descanso. Uno de los pilares fundamentales para dormir mejor es hacerlo a horarios regulares. Acostarse y despertar a la misma hora todos los días, inclusive los fines de semana, ayuda a regular el reloj biológico. Esto favorece un descanso más profundo, y reduce la sensación de cansancio durante el día. Consejo: sumar la lectura de un libro, practicar respiración profunda, o tomar una ducha caliente.
Un ambiente oscuro y tranquilo. El entorno en el que dormimos influye en la calidad del sueño. Una habitación oscura, silenciosa, y con una temperatura agradable, es ideal para favorecer el descanso. Es recomendable utilizar cortinas opacas, evitar ruidos molestos, y mantener una temperatura entre 18 y 22 grados. El colchón y la almohada son esenciales: deben estar en buenas condiciones.
El Día Mundial del Sueño invita a la gente a priorizar el descanso.
Evitar las pantallas antes de dormir. Usar dispositivos electrónicos antes de acostarse es uno de los peores errores a la hora de descansar. Las pantallas de celulares, tablets y televisores emiten una luz azul que inhibe la producción de melatonina, la hormona que se encarga de regular el sueño. Para contrarrestar esto, se recomienda dejar los aparatos una hora antes de dormir, y cambiar por la lectura de un libro, o la meditación.
Cenar liviano y temprano. La alimentación es esencial para la calidad del sueño. El consejo es consumir comidas livianas, sin picante y con poca azúcar antes de acostarse. Una pequeña lista podría ser yogur, ensaladas, o infusiones relajantes, como la manzanilla.
Actividad física: aliada del descanso. Hacer ejercicio de manera regular contribuye a eliminar el estrés y mejorar la calidad del sueño. No obstante, es conveniente evitar entrenamientos extremos en las horas previas a acostarse, ya que pueden generar un estado de alerta que dificulte el dormir. Se recomienda hacer actividad física por las mañanas o en la tarde, y por la noche realizar ejercicios de yoga.