Cuidar nuestro cabello es una parte esencial de la higiene personal. En algunos casos puede verse sedoso, con cuerpo, fortificado y brillante. En otras, algún malestar corporal lo mostrará opaco, sin vida, con cierto desorden. Es el marco de la cara, como alguna vez se escuchaba en una publicidad argentina de champú.
Sin embargo, una de las preguntas más comunes tiene que ver con la frecuencia a la que deberíamos lavar nuestro pelo. ¿Es correcto hacerlo todos los días? ¿Tenemos que pasar por el ritual del champú, el acondicionador y la crema para peinar en forma diaria?
Según el Instituto Quirúrgico Capilar, nuestro cuero cabelludo produce un sebo altamente beneficioso para la salud capilar. Pero si la piel genera ese material en demasía, el cabello puede volverse graso, o incluso resecarse. Y lavarlo muy seguido también puede alterar ese equilibrio.
Este organismo, dedicado a la salud del cabello y la piel, explica que la frecuencia con la que hay que lavar el pelo dependerá de varios factores.
-Tipo de cabello. El cuero cabelludo graso requiere lavados más frecuentes, mientras que el pelo seco se beneficia cuando hay más tiempo entre limpieza y limpieza.
-Actividades diarias. Quienes transpiran mucho, o usan productos capilares con asiduidad, tal vez necesiten lavarse más seguido.
-Condición del cuero cabelludo. Un cuero cabelludo sensible, o con tendencia a tener caspa, necesita una frecuencia adecuada.
-Productos capilares. El exceso de producto se puede acumular en el pelo, y es necesario lavarlo con más frecuencia para limpiarlo.
Lavados a diario: pros y contras
Mantener el cuero cabelludo saludable sin que se reseque o se vuelva graso puede ser difícil. Y en ese caso, hay cosas buenas y cosas malas.
A favor
-Sensación de frescura y limpieza
-Eliminación del exceso de grasa
-Prevención de la acumulación de productos
En contra
-Cuero cabelludo reseco
-Estimulación excesiva de las glándulas sebáceas
-Eliminación de los aceites naturales de la piel



