Del homenaje al negocio: los insólitos recuerdos que se venden tras la muerte del papa Francisco
Apenas se conoció la muerte del Papa, aparecieron los primeros vendedores con productos improvisados: pañuelos con su rostro, banderas con la fecha de fallecimiento y postales.
Mientras muchos lloraban o recordaban al papa Francisco con anécdotas, otros tantos pusieron manos a la obra con remeras estampadas con su rostro, pañuelos con fecha de fallecimiento y banderas vaticanas surgieron casi al instante. El ingenio criollo no tardó en multiplicar los souvenirs, los tours temáticos y hasta los errores de imprenta.
En la puerta de la Basílica de San José de Flores, donde el arzobispo Jorge García Cuerva celebró una misa el mismo día del fallecimiento del Sumo Pontífice, el fervor por el recuerdo material fue inmediato. Una mujer fue la primera en desplegar su "devoción" en forma de banderas blancas y amarillas con la imagen de Francisco y la leyenda "1936-2025". Precio de lanzamiento: $6.000 (precio real: $5.000 con un regateo mínimo).
A su lado, un hombre ofrecía postales del Papa "a voluntad", hasta que la voluntad del comprador superaba los $1.000. Más atrás, los pañuelos con la imagen del sumo pontífice saludando se vendían por $5.000. Y aunque estaban listos para el remate al final de la misa, la salida inesperada de la vicepresidenta Victoria Villarruel alteró todos los planes.
Para cuando la misa concluyó, la oferta ya se había triplicado: más de treinta vendedores competían por la atención de los fieles. La ley de la oferta y la demanda se hizo notar con fuerza: los pañuelos bajaron a $3.000 por saturación de stock, mientras las banderas escalaron a $7.000 en manos de los recién llegados.
Un vendedor se destacó ofreciendo postales "exclusivas" a $2.000, algunas con Maradona abrazando al Papa. Una mujer con alma de emprendedora desplegó su puesto de almanaques, elaborados "desde la mañana", según relató. "Nos enteramos y vinimos. Mañana estaremos en la Catedral. Este lugar es clave: acá el Papa descubrió su vocación", explicó.
Sobre la avenida Rivadavia, los vendedores de remeras hacían fila. Casi todas repetían la misma fórmula: la imagen de Francisco, el nombre en grande, las fechas y en la espalda la frase "Tenga el coraje de ser felices" (sic). El apuro por salir a vender le ganó a la corrección gramatical. Precio: $20.000. Ventas, escasas.
El boom online: del mate con su cara a mamushkas deluxe
En los sitios de e-commerce, el catálogo papal suma más de 2.500 productos. Hay tazas de cerámica con su imagen ($8.000), termos de primera marca en amarillo y blanco con su rostro ($11.900), mates a $7.100 y hasta mamushkas a $29.899 que lo colocan junto a Evita, el Che Guevara, Gardel y Borges.
No falta nada: stickers ($4.900 el pack de 20), imanes ($3.000), estampitas plastificadas ($4.500 las 10) y vinilos decorativos con reloj incluido ($17.000). Hasta relojes de bolsillo a $65.000.
Las figuras impresas en 3D van desde bustos ($10.500 a $27.000) hasta estatuas de cuerpo entero ($15.900 a $28.500). Los cuadros del Papa cotizan entre $22.000 y $37.420. Rosarios con estuche: $13.000. Y si alguien quiere conocer su costado más humano, puede comprar el libro "Los chistes que le contaron al Papa Francisco" por entre $4.000 y $13.000.
Oro, plata y fe a precios imposibles
En el extremo superior de la oferta aparece la joyería. Se ofrece un conjunto italiano de oro 18k con dije del Papa a $452.200. Otro por $387.600. Una medalla de plata 925 a $123.452 y dijes de oro laminado desde $6.450.
En La Boca, el Papa sigue entre Messi y Maradona
La galería de souvenirs de Caminito no se queda atrás. Las estatuas del Papa se venden desde $7.500 a $18.000 si están de pie, y los bustos de $15.000 a $20.000. En este rincón turístico, donde el Papa comparte protagonismo con Messi y Maradona, el fervor ya no es sólo espiritual: es también una cuestión de mercado.
Los recuerdos se venden desde 2013, pero el duelo aceleró el negocio. En el país del "por las dudas", nadie quiere quedarse sin su pedacito del Papa Francisco.
🙏 À Rome, les souvenirs du pape François prennent une dimension particulière depuis sa disparition. Chapelets, aimants, livres... Ces goodies à son effigie sont bien plus que des souvenirs pour les pèlerins et touristes.