Funerales papales

¿Qué es el embalsamiento moderno, el proceso realizado en el cuerpo de Francisco?

El objetivo es desinfectar el cuerpo desde el interior, eliminar las bacterias y retrasar la descomposición natural, funcionando como una especie de transfusión a la inversa.

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Por Ciudadano.News

23 Abril de 2025 - 08:10

El papa Francisco en la Basílica de San Pedro.
El papa Francisco en la Basílica de San Pedro. Web

23 Abril de 2025 / Ciudadano News / Internacionales

Jorge Bergoglio, el papa Francisco, falleció a sus 88 años este lunes por la madrugada. Desde un principio, su papado estuvo llamado a ser histórico: en el 2013, se convirtió en el primer pontífice sudamericano -el 266 de Iglesia- y el primer no europeo en más de 700 años en llegar al trono de San Pedro.

Previamente a que se difundieran las primeras imágenes del pontífice en su féretro, su cuerpo fue sometido a un procedimiento denominado "embalsamiento moderno". El mismo fue realizado a fin de ser preservado durante tres días, donde los fieles podrán despedirse.

El féretro del papa Francisco fue trasladado este miércoles desde la capilla de Santa Marta a la Basílica de San Pedro.

El protocolo funerario fue simplificado por deseo expreso del propio pontífice argentino. Este lunes ya se llevó adelante el rito de constatación de la muerte en la residencia de Francisco, tras lo cual su cuerpo fue introducido en el féretro para ser velado en la capilla del mismo edificio, respetando así las disposiciones establecidas por el Papa en vida.

El papa Francisco en la Basílica de San Pedro.
El papa Francisco en la Basílica de San Pedro.

¿Qué es el embalsamiento moderno?

El embalsamamiento moderno se basa en sustituir la sangre del cuerpo por una solución química que preserva los tejidos. Esta técnica implica introducir una mezcla compuesta por agua, alcohol, colorantes y formaldehído a través de las venas del cuello. El objetivo es desinfectar el cuerpo desde el interior, eliminar las bacterias y retrasar la descomposición natural, funcionando como una especie de transfusión a la inversa.

Antes del avance de estos métodos científicos, se usaban procedimientos más primitivos. Hasta inicios del siglo XX, era común extraer los órganos internos y recurrir a sustancias como aceites, hierbas o incluso lejía para conservar los cuerpos. Estos recursos, sin embargo, no ofrecían una protección duradera, y a menudo se aplicaban medidas adicionales como rellenar cavidades con cera, algodón o plantas para controlar la pérdida de fluidos.

Un punto de inflexión en esta práctica ocurrió con la muerte del Papa Pío X en 1914. Él fue el primer líder de la Iglesia en recibir un embalsamamiento con técnicas modernas, lo que sentó un precedente para el tratamiento de los restos papales. Esta decisión marcó un giro en las costumbres del Vaticano, alejándose de los métodos más antiguos y ceremoniales en favor de procedimientos médicos más eficaces.

En el caso del papa Francisco, su cuerpo ha sido dispuesto de forma más sobria. Fue colocado directamente en un ataúd de madera forrado con zinc, que permanecerá abierto durante la exposición. Esto representa una diferencia importante respecto a prácticas anteriores, cuando se utilizaban estructuras como catafalcos para la presentación pública del cuerpo.

También se ha optado por abandonar ciertos símbolos tradicionales, como el báculo papal, que no estará presente durante la exposición. Asimismo, se decidió prescindir del uso de los tres ataúdes habituales -uno de ciprés, otro de plomo y un tercero de madera dura-, simplificando así el ritual funerario en consonancia con los cambios introducidos por el propio Francisco en el protocolo papal.

Con información de Ámbito

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