Cuestionan la tradición institucional de Mendoza

Golpes de Estado y gobiernos defactos. Caudillos y revueltas, son algunos de los argumentos históricos esgrimidos.

Por Carlos Fernández Giménez

2 Febrero de 2021 - 10:06

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2 Febrero de 2021 / Ciudadano News / Sociedad

Levantamientos, caudillismos, revueltas, y hasta golpes de Estado sin que hubiera mucha resistencia en Mendoza, son los principales argumentos que ponen en duda la tradición institucional. La que cada tanto ocupa una posición de privilegio en innumerables discursos y argumentos.

Ese escudo es el que ha hecho que muchos se derritieran ante su grandeza y positivamente permitió obtener una imagen de modernidad que se supo capitalizar con la Constitución de Mendoza

“Ciertamente es la más moderna en su época del país, e incluso que la Constitución Nacional”, aseguró Walter Burriguini, historiador y estudioso del pasado de la provincia cuyana.

Sin embargo, el mendocino está convencido de que “no hay nada en la historia que corrobore esa hipótesis, le podríamos decir, de la tradición institucional de Mendoza. Los hechos contradicen esa supuesta tradición institucional”, continuó.

La posesión y posteriores dos fundaciones por parte de los españoles. La primera el 2 de marzo de 1561 y la segunda, que al menos despierta curiosidad, a casi un año exacto. El gobierno de Félix Aldao en 1845 y la revolución del 6 de enero de 1889, le dan sustento a la situación defendida.

Con el significado más amplio del término “traición”, recuerda que “la fundación de Mendoza desmiente la tradición institucional de la que tanto se habla. No fue fundada con la intención de poblarla”. Así lo reflejó El Ciudadano el 26 de enero en “El oscuro origen de Mendoza que no se puede olvidar”.

El segundo hecho para el historiador está marcado por las fundaciones: “Primero llegó Pedro del Castillo, enviado por García Hurtado de Mendoza, quien a su vez mantenía un enfrentamiento con Francisco de Villagra (ilustración), quien un año más tarde coronó su venganza con Juan Jufré”.

El dato aquí para Burriguini “es clave”, porque “ocurrió un 20 de marzo de 1562, cambió el lugar de la fundación, quiso cambiar el nombre de Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja por el de Ciudad de Resurrección en el Valle de Huarpes y sustituyó al patrono original que era San Pedro por el Santo Patrono Santiago. ¿Dónde está la institucionalidad? La historia de Mendoza desmiente ese mito”.

A la no intención de poblarla y el no respeto de una misión oficial hacia otra anterior “por una cuestión de rivalidad política habla desde un inicio de una ausencia absoluta de tradición institucional”, dijo.

El capellán y el hecho más grave

José Félix Aldao por muchos fue considerado un buen gobernante. Fue un religioso de gran porte, destacado en su acción militar, incluso en el Ejército de los Andes al mando de José de San Martín. Sin embargo también fue muy criticado como por Domingo Faustino Sarmiento quien describió en una novela su crueldad.

“Gobernó Mendoza con mano de hierro. Era despótico, violento, llegó por las armas al gobierno y había estado inmiscuido en la política interna de San Juan. Demostró ser muy poco democrático, no respetaba la institucionalidad”, analizó.

Pero el hecho más grave en el repaso histórico que hizo fue cuando recordó lo ocurrido en 1889: “Tiburcio Benegas (imagen) depuso por las armas. Lo sacaron a los tiros de su finca en Godoy Cruz donde estaba ubicada la Bodega Trapiche. Fue quien trajo al ingeniero hídrico italiano César Cipolletti. Modernizó la matriz vitivinícola y el sistema de riego. Y todo eso acabó por un golpe mediante una revolución”, resaltó.

Y puso de relieve: “Durante las dictaduras militares nadie salió a quejarse de la entrada de gobernadores defactos. En ningún golpe de Estado la gente salió a la calle. Estos últimos hechos son los que revelan la falta de tradición institucional en Mendoza. Es un cuento, un mito dentro de tantos que posee la provincia”, aseguró.

“La creencia profunda en ese ideal le ha dado un valor platónico a las instituciones, fruto de ello es que tiene la Constitución más moderna de su época del país, incluso que la Constitución Nacional”, remarcó.

En Argentina, los seis golpes de Estado exitosos se realizaron durante el siglo XX, en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. Los cuatro primeros establecieron dictaduras provisionales, en tanto que los dos últimos establecieron dictaduras de tipo permanente según el modelo de Estado burocrático y autoritario.

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