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Crack: la droga que avanza en la calle y modifica conductas

El aumento del consumo de crack en la calle encendió señales de alerta entre especialistas y autoridades. Un reconocido toxicólogo detalla qué hay detrás de este fenómeno.

Fernando García

Por Fernando García

20 Noviembre de 2025 - 15:43

Crack en la calle: por qué se dispara el consumo y qué efectos genera.
Crack en la calle: por qué se dispara el consumo y qué efectos genera. -

20 Noviembre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

El consumo de crack en espacios públicos crece de manera visible y acelerada en Mendoza. El toxicólogo Sergio Saracco, quien alertó sobre el impacto sanitario y social que está generando la aparición de cada vez más "piperos": personas —en su mayoría de entre 30 y 40 años— que consumen cocaína en piedra en la vía pública, muchas veces luego de robar cobre, cables o materiales flexibles de instalaciones de gas para sostener su consumo.

Saracco explicó que el crack "no es ni más ni menos que un subproducto de la cocaína", que se obtiene a través de un complejo proceso químico. Primero se extrae la pasta base, conocida también como paco. Luego, con nuevos solventes y ácido clorhídrico, se produce el clorhidrato de cocaína, el polvo blanco de uso más habitual. Finalmente, esa sustancia atraviesa una tercera etapa en la que se mezcla con bicarbonato y otros compuestos, dando origen al crack o base libre, una forma que sí puede ser fumada.

"En esta última etapa, el resultado es un material sólido que se compacta en pequeñas piedras. Para consumirlo, se calienta en pipas metálicas o de vidrio. Al gasificarse, se inhala el vapor sin que la piedra entre en contacto directo con la boca o los pulmones", detalló el especialista.

Un efecto inmediato, potente y adictivo

La vía de administración es clave. Saracco advirtió que, al ser fumado, el crack llega al cerebro en segundos, sin pasar previamente por el hígado, lo que genera un efecto inmediato y extremadamente intenso.
Esto actúa directamente sobre los neurotransmisores del placer —como la dopamina— y del estado de ánimo —como la serotonina— produciendo una gratificación explosiva que genera dependencia casi instantánea.

"Es un golpe químico muy fuerte. Como el efecto dura muy poco, a los pocos minutos la persona siente la necesidad de volver a consumir. Eso empuja a un uso reiterativo, compulsivo y de altísimo riesgo", indicó.

Conductas violentas, impulsividad e hipersexualidad

Saracco también señaló que esta sustancia impacta sobre la adrenalina, lo que provoca una sensación de omnipotencia, sobrevaloración y baja tolerancia a la frustración.

"Ahí se explica la relación directa con conductas violentas que vemos en la calle. La persona pierde control, se vuelve impulsiva y puede reaccionar con agresividad ante estímulos mínimos", afirmó.

A esto se suman efectos en la esfera sexual: "El crack puede producir hipersexualidad, comportamientos desinhibidos e incluso situaciones de abuso, porque la percepción del riesgo queda totalmente alterada".

Daño social y criminalidad: un círculo que se retroalimenta

El toxicólogo advirtió que el patrón de consumo actual —reiterado cada pocos minutos— obliga a las personas dependientes a buscar dinero de manera urgente y permanente.

"Esto está llevando a un aumento de hechos delictivos, sobre todo robos de oportunidad para conseguir lo necesario para la próxima dosis. No solo es un daño físico; es un impacto directo sobre terceros", subrayó.

Por su velocidad de acción, su bajo costo y su accesibilidad en entornos marginales, el crack se está convirtiendo, según Saracco, en una de las drogas de mayor riesgo sanitario y social en la región.

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