Tras pasar meses en el espacio, los astronautas experimentan transformaciones físicas notables. Desde un aumento temporal de estatura hasta piernas más delgadas y rostros hinchados, el impacto de la microgravedad en el cuerpo humano sigue siendo un fenómeno que los científicos estudian a fondo.
Este martes, los astronautas Barry Butch Wilmore y Suni Williams regresan a la Tierra después de casi nueve meses en el espacio, un periodo mucho más largo de lo inicialmente planeado.
Antes de emprender el viaje de vuelta, los médicos de la NASA confirmaron que ambos se encuentran en buen estado de salud y listos para la reentrada. Sin embargo, su cuerpo tardará en readaptarse a la gravedad terrestre.
Los efectos de la microgravedad en el organismo
Estar en el espacio afecta al cuerpo humano a niveles profundos. Con la ausencia de gravedad, los líquidos del organismo se redistribuyen, haciendo que la parte superior del cuerpo se hinche y las extremidades inferiores se vean más delgadas, un fenómeno conocido como "piernas de pollo" y "cara hinchada".
Además, los astronautas suelen experimentar una pérdida de masa ósea y muscular. Estudios indican que, en apenas un mes en microgravedad, pueden perder hasta un 1.5% de su masa ósea, lo que aumenta el riesgo de fracturas y osteoporosis prematura. Para mitigar este problema, realizan rutinas diarias de ejercicio, incluyendo entrenamiento de resistencia y aeróbico.
Consecuencias en la visión y el sistema nervioso
Uno de los efectos menos comprendidos de la vida en el espacio es el impacto en la visión. La redistribución de fluidos puede alterar la forma del ojo y causar una disminución temporal de la agudeza visual.
La NASA identificó este problema como el Síndrome Neuro-Ocular Asociado a los Vuelos Espaciales, que en algunos casos puede generar cambios permanentes en la visión de los astronautas.
A nivel neurológico, la falta de gravedad también altera el equilibrio y la coordinación motora. Los astronautas pueden desarrollar una especie de "mareo espacial" y perder algo de control sobre sus movimientos.
Al regresar a la Tierra, necesitan un período de rehabilitación para recuperar su estabilidad y adaptarse nuevamente a la gravedad.
Cambios en el ADN y el sistema inmunológico
Estudios han demostrado que la exposición prolongada al espacio puede modificar el ADN. Durante la misión del astronauta Scott Kelly, los científicos descubrieron que sus telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas, se alargaron en el espacio y volvieron a acortarse tras su regreso. Estos cambios podrían deberse a la combinación de radiación espacial, dieta y ejercicio.
El sistema inmunológico también se ve afectado. Algunos virus latentes en el cuerpo pueden reactivarse en el espacio, aunque no se han encontrado efectos graves en la salud de los astronautas.
La rehabilitación tras el aterrizaje
Antes de regresar a casa, los astronautas pasan varios días en el Centro Espacial Johnson en Houston, donde son monitoreados de cerca. Se someten a un protocolo de reacondicionamiento físico que incluye ejercicios para fortalecer los huesos, mejorar la coordinación y recuperar la función cardiovascular.
Además de los desafíos físicos, muchos astronautas experimentan un fenómeno psicológico conocido como "el efecto perspectiva". Desde el espacio, la Tierra se ve como un planeta frágil, sin fronteras, lo que genera una sensación de conexión profunda con la humanidad.
Con cada misión, los científicos avanzan en la comprensión de cómo el cuerpo humano reacciona al espacio. Este conocimiento es clave para los futuros viajes de larga duración a la Luna y Marte, donde los desafíos serán aún mayores.

