Finalmente, el proyecto de reforma laboral que propone el Gobierno llegó a manos del presidente Javier Milei. El documento de 79 páginas tuvo este jueves la rúbrica presidencial, con el fin de que se debata en sesiones extraordinarias en ambas cámaras del Congreso. Desde el Ejecutivo aseguran que "la reforma tiene por objeto modernizar el régimen de empleo en Argentina, con reglas claras y previsibles".
Con el fin de comprender cada arista de esta propuesta, la producción de Sin Verso, por Ciudadano News, convocó a Jorge Colina, economista. Durante la entrevista, Colina señaló que el proyecto debería interpretarse como una "modernización laboral, "ya que su principal objetivo es aclarar muchos aspectos de la ley de contrato de trabajo que generan controversias, y muchas veces hasta juicios", aportando seguridad jurídica a las relaciones laborales. No obstante, el especialista advirtió que la propuesta se queda corta en su impacto real sobre el mercado de trabajo, especialmente en los sectores más vulnerables.
Grandes empresas y la Informalidad
Colina fue enfático al afirmar que la reforma está pensada para las empresas medianas y grandes, pero no ataca el núcleo de la precariedad: las microempresas. "Creo que se queda corta en darle cosas más concretas a las microempresas. Estamos hablando empresas de menos de 10 trabajadores, que es donde se concentra el 80% de la informalidad", sentenció.
Sin una solución específica para este sector, el economista aseguró que no debe esperarse un proceso masivo de formalización. Para revertir esto, sugirió excluir a las empresas de menos de 10 empleados del convenio colectivo de trabajo y establecer un mínimo no imponible a las contribuciones patronales.
Aportes sindicales, indemnizaciones y la estrategia de discusión
Respecto a los puntos más polémicos, Colina respaldó la propuesta de que los aportes sindicales sean voluntarios y no compulsivos. "Esa es una bandera de este gobierno, de que los aportes tienen que ser voluntarios. No pueden ser obligatorios; en ningún lugar del mundo lo son, solamente en Argentina," afirmó. En cuanto a las indemnizaciones, coincidió con la necesidad de poner un tope, pero solo para los nuevos trabajadores.
"Para los que empiezan a trabajar después de la sanción de la ley, para ellos sí debería aplicar el tope", afirmó Colina. Y en este sentido, cuestionó la estrategia del Ejecutivo: "Acá hay que negociar con los gobernadores, porque los que sufren la informalidad no son los sindicatos, son los gobernadores", concluyó, señalando que el debate debe darse con los representantes del pueblo en el Congreso, "y no con las corporaciones".

